Atando cabos

Transformación política de las organizaciones sociales

Rodolfo Eróstegui
lunes, 4 de noviembre de 2013 · 21:36
Contamos con innumerables análisis sobre la participación política del movimiento sindical boliviano. Es más, casi todos los estudios nos indican que esa actitud es la que la identifica o  define su  personalidad.  Pero el sindicalismo en Bolivia  no es enteramente político, es también reivindicativo.
La historia del sindicalismo boliviano está marcada, primero, por intensas luchas  contra las oligarquías mineras y feudales. El punto más alto lo  constituyó su participación en la Revolución Nacional de 1952. Luego contra las dictaduras militares.  
Durante los gobiernos dictatoriales militares,  la disputa del poder se la realizaba entre Ejército y la Central Obrera Boliviana (COB). Los trabajadores organizados salían al frente de batallara para apoyar o derrotar a algún militar. Este comportamiento cobista, poco a poco, se fue extendiendo a otras organizaciones de la sociedad civil: amas de casa, juntas de vecinos, etcétera. Al conjunto de estas organizaciones se las denomina ahora como movimiento social. Hay que recordar la huelga de hambre de las amas de casa mineras que derrotaron al dictador Banzer.  En democracia la polarización política se centró entre el sistema de partidos políticos y los movimientos sociales. La COB y las organizaciones campesinas debatieron la creación del instrumento político (creación del partido).  Las organizaciones campesinas la concretizaron. Pero su desempeño electoral  fue pobre.
Los movimientos sociales, encabezados por Evo Morales,  lograron triunfar electoralmente con una sigla prestada.  No con el instrumento político creado orgánicamente. A partir de entonces  los dirigentes sindicales incursionan en el ámbito de la gestión del Estado. Ya no es extraño ver a éstos ocupando cargos de ministro, viceministro, etcétera. Y aquí comienza una nueva historia debido a que se configura un nuevo panorama político. La política ahora no está constituida exclusivamente por un sistema de partidos políticos. Las organizaciones sociales están en condiciones de disputar el poder electoralmente. Por ello, la Central Obrera Boliviana al sentir el crecimiento de su poder  en su último congreso deciden volver a crear el partido de los trabajadores. Al parecer es un error de la COB crear un partido político debido a que el poder  de las organizaciones sociales no se materializa en un partido, sino en su propia estructura como actor social. Sin embargo, es un hecho el empoderamiento de las organizaciones sociales, llámense  sindicato, junta de vecinos o comités cívicos.  Cualquier partido que quiera tener un buen desempeño en las próximas elecciones generales  deberá buscar interlocución con este tipo de organizaciones. El MAS  al parecer lleva una ventaja considerable debido a que los movimientos sociales se sienten parte de esa sigla.
Los partidos de la oposición actúan tradicionalmente,  intentan agruparse para crear una unidad del sistema de partidos políticos, sin percatarse que en el sistema político ahora intervienen activamente las organizaciones sociales. Los partidos políticos tradicionales consideran que los actores sociales son únicamente los representantes de la sociedad civil.  Estos actores ahora no pueden ser, y no quieren ser, invitados de piedra en la gestión del Estado. Quieren continuar participando.
De esta manera la participación política de las organizaciones sociales evolucionó en los últimos años. Logró establecer un equilibrio entre las demandas como gremio y su participación en la arena política. Partido que quiera tener futuro, tiene que pactar políticamente con ellos.

Rodolfo Eróstegui es especialista

en temas laborales.

Los partidos políticos tradicionales consideran que los actores sociales son únicamente los representantes de la sociedad civil.

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