Desde la acera de enfrente

Coca-Cola

María Galindo
martes, 5 de noviembre de 2013 · 20:37
Ya no propongo que se cuestionen sobre el consumo de Coca-Cola por su contenido dañino para la salud y para el medio ambiente, propongo que antes de abrir una botella se fijen en el contenido.
Estamos hace semanas, si no meses, intentando con una exconsumidora abrirle un juicio a la Coca-Cola por daño a la salud. Resulta que ella  compró una botella en la tienda de su barrio y antes de abrirla pudo ver un pedazo de un guante de plástico flotando y perdiendo el color dentro de la botella. La imagen es asquerosa.
Lanzamos en plaza Murillo la denuncia frente a unos 20 medios de comunicación entre radios, prensa y televisión y solamente Gigavisión sacó la nota. Está claro: ¿quién quiere meterse contra la Coca-Cola si además tiene tapada la boca a los medios por la vía de la publicidad que acomoda?
Fuimos al Viceministerio de Defensa del Consumidor y resulta que allí no han hecho nada significativo tampoco. Dicen que tienen límites con la normativa, y en lugar de agarrar una de las pocas oportunidades que tienen para justificar su existencia, aprovechan para hacer sospechosas buenas relaciones con la abogada de la empresa. Entretanto, la exconsumidora ha tenido que buscar un lugar seguro donde dejar la botella porque ha sido intimidada por funcionarios de la Coca-Cola en su propia casa.
Logramos conseguir una abogada antiimperialista que represente a la consumidora y hemos pedido un peritaje de la botella, un peritaje que viene siendo suspendido por ausencia de las partes y adivina adivinador: ¿quién es el que faltó a la audiencia? Nada menos que el Instituto de Investigaciones Forenses, que es el encargado de realizar el peritaje. Ausencia sospechosa también porque si han sido notificados y su presencia es fundamental, ¿por qué no asistieron?; y, ¿qué pasa si no asisten? Favorecen a la empresa sin que se les pueda acusar de hacerlo. Entretanto,  en Radio Deseo ya tenemos otra botella de Coca-Cola en nuestras manos facilitada por otro consumidor donde se puede ver un pedazo de plástico del tamaño de un dedo flotando en su interior. Otra imagen asquerosa de la Coca-Cola.  Al mismo tiempo, hemos recibido testimonios de gente que ha encontrado incluso una bolsa de plástico en una botella de Fanta. Gente que cuenta que ha sido  silenciada o con intimidación o con regalo de productos.
Se quiso realizar una inspección a la planta y el Viceministerio de Defensa del Consumidor no ha podido ni siquiera entrar a la embotelladora. Intentaron hacerlo una vez y como no les dejaron se fueron como corderitos a su escritorio en el Ministerio de Justicia y se acabó la intención. Para seguir sumando indignación hemos podido averiguar de boca del ministro del Agua que la Coca-Cola paga la irrisoria suma de 40.000 bolivianos mensuales por consumo de agua.  
Me veo obligada a relatar cuestiones que deberían ocupar el espacio de la noticia en mi columna de opinión porque no hay otro modo de relatar un hecho de tanto interés público a la población. Me apoyo en el hecho de que sé que gozo de credibilidad; seré loca, pero no mentirosa. El entusiasmo que nos acompaña a la exconsumidora de Coca-Cola, a la abogada antiimperialista y a mí en este entuerto, me obliga a compartirlo con ustedes.
Fíjense el contenido antes de abrir la botella, no saldrá un genio de allí  sino basura.
Yo, entre tanto, seguiré trabajando con el alto auspicio de fresco de k’isa rico, barato, saludable y antiimperialista.

María Galindo es miembro
de Mujeres Creando.

 

 


   

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