Economía de papel

Tímida iniciativa para aprovechar el auge

Alberto Bonadona Cossío
viernes, 08 de noviembre de 2013 · 20:34
Como se dice en el Eclesiastes existen momentos oportunos para todo. Algunos de esos momentos que es conveniente tener presente en la formulación de políticas económicas que aprovechen los abundantes recursos que se disponen pueden ser los siguientes: "un tiempo para plantar y un tiempo para cosechar; un tiempo para destruir y un tiempo para construir; un tiempo para intentar  y un tiempo para desistir;  un tiempo para rasgar y un tiempo para coser; un tiempo para callar  y un tiempo para hablar”.
Este es el momento para plantar por la abundancia que se tiene. En el momento que el auge haya terminado será el tiempo de cosechar.
Hoy toca construir, aunque con gran rezago, mayores frutos de las reservas monetarias que puedan compensar las carencias que, al retornar las cíclicas crisis, serán inevitables. Este es el momento de pensar en las futuras generaciones e invertir con mayor rentabilidad una fracción de las reservas internacionales.
Es todavía época de desacoplarse de una política de bajas tasas de interés asumida por los países en crisis que la utilizan para reactivar su alicaída economía. No es el caso de Bolivia, que su crecimiento del PIB puede superar un 6% en esta gestión, posee abundantes reservas, arroja superávit fiscal y comercial y vive la precisa coyuntura para elevar los rendimientos que el Estado paga por los bonos que coloca en el mercado financiero.
Se dice que si se aumentan las tasas de interés, los bancos comprarán los bonos con mayor rendimiento y en vez de dedicar su cartera a financiar el riesgo, como debería ser, dando créditos a la producción o la vivienda, guardan sus excesos de liquidez en esos bonos. Es muy fácil para el Estado vender los bonos a quien quiera y discriminar a quien no los debe recibir. Véndase bonos con altos rendimientos a las AFP y no se los venda a la banca.
Créese ya fondos de estabilidad utilizando los excedentes de la balanza comercial y de los excedentes que se obtienen de mayores ingresos a los gastos fiscales. Bolivia goza una prolongación del auge que palidece para los países vecinos. Todavía hay tiempo para intentar y coser.  
También es la oportunidad de subir las tasas de interés en los bonos del Estado para permitir un mayor control de la inflación. En gran parte de la historia monetaria de Bolivia no se contaba con la respectiva política.
Se seguía el traqueteo del dólar inclementemente.
La bolivianización ha facilitado el ejercicio de esta política pero debe ser más dinámica respecto a los medios para manipular las tasas de interés.
Se vive en Bolivia una etapa que exige dar importancia a lo que debe dársela. No es el tiempo de canchas de fútbol, es el tiempo de integrar apoyos efectivos a la producción agrícola en el altiplano, que vive un gigantesco éxodo de su población joven con la respectiva caída de lo producido.
Un apoyo que incluye el riego así como la entrega de semillas mejoradas y peculiares de las zonas.
Esto es, apoyo oportuno que incentive la permanencia de las energías humanas donde ahora se las necesita para evitar un colapso productivo que se muestra inminente.
Y ahora es el momento de callarme hasta la próxima semana.

Alberto Bonadona es economista.

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete.

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día.

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.

Valorar noticia

Comentarios

Otras Noticias