Un día para los derechos humanos

Editorial
lunes, 09 de diciembre de 2013 · 21:40
 La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 10 de diciembre como el Día de los Derechos Humanos en 1950, para señalar   la atención de "los pueblos del mundo” a la Declaración Universal de Derechos Humanos  como ideal común de todos los pueblos y todas las naciones.
A más de 60 años de aquella fecha, se puede decir que la Declaración de los Derechos Humanos ha sido mundialmente reconocida por prácticamente todas las naciones del mundo. Es más, el espíritu de la declaración  ha inspirado constituciones políticas de varios Estados y está presente en normas, tratados internacionales y otros, que forman parte de la legislación actual.
Dinámica y adecuada a la historia, la Declaración Universal  mantiene su esencia, pero va incorporando también nuevas miradas, de ahí que ahora también se hable de derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos;  derecho al desarrollo;  derechos a la paz y la seguridad;  Estado de Derecho;  tortura y formas modernas de esclavitud; trata de personas; derechos emergentes (derechos de las personas de edad, derecho a la verdad, derecho a un medio ambiente limpio, derecho a agua no contaminada y saneamiento, y derecho a la alimentación); derechos de las personas con discapacidad;  personas LGBT; los pueblos indígenas y las minorías.
Podrían, entonces, asumirse una valiosa evolución de los derechos humanos en todo el mundo; de una cultura ciudadana de derechos humanos que alienta opciones de mejor calidad de vida para todos y todas.
Sin embargo, no es exactamente así. A pesar del sistemático e importante esfuerzo del sistema de Naciones Unidas para difundir, garantizar y proteger los derechos de las personas, las sociedades del mundo tienen ante sí  el desafío y la tarea pendiente del pleno respeto de los derechos humanos y de propiciar su llegada  a todos los ciudadanos del mundo, sin importar su condición económica, social, racial, de género o generacional.
No es así. Aún en sociedades democráticas se violan permanentemente ciertos derechos y todavía el planeta acoge a naciones sumidas en las guerras, las dictaduras y la opresión. El mundo es aún profundamente inequitativo y la violencia y la pobreza disminuyen las posibilidades de gozar de derechos a los grupos más vulnerables (especialmente mujeres y niños) y las minorías.

Bolivia es un ejemplo de ello. Aunque se han dado pasos fundamentales en la legislación y en el acceso de la población a ciertos beneficios, todavía las mujeres y los niños son víctimas de la violencia asesina. Buen tema para reflexionar y para no dejar de avanzar.

Aún en sociedades democráticas se violan  ciertos derechos y todavía el planeta acoge a naciones sumidas en las guerras, las dictaduras y la opresión.


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