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Aportes voluntarios

Carlos Toranzo Roca
martes, 10 de diciembre de 2013 · 21:04
Salió a flor de piel el abuso del poder del Movimiento Al Socialismo (MAS) con los funcionarios públicos, pues a éstos se los obliga a aportar "voluntariamente” al partido de gobierno, aportar no sólo para la campaña electoral, sino desde que entra el funcionario a la administración pública debe ver deducida parte de su remuneración por este aporte.
Con un cinismo increíble, varios dirigentes masistas expresan que el aporte es voluntario y que es el funcionario el que decide si lo da o no.
Bien sabemos que en regímenes autoritarios si no se cumple con las exigencias del poder, están abiertas las puertas de la calle para el funcionario que no aporta, o están abiertos los estrados judiciales, y hasta de la cárcel, para aquellos que se atreven a disentir del poder.
Pero la exigencia de esos aportes ya es una exageración, pues el régimen usa con extraordinaria discrecionalidad los fondos públicos para la campaña publicitaria del MAS y, obviamente, para la campaña electoral.
Los gastos en publicidad se los realiza con dinero público, los contratos millonarios sin licitación pública, los regalos en efectivo a los movimientos sociales, los "regalos " de Evo Cumple sin auditoría creíble, eso y mucho más gasta el Gobierno para su campaña.
De manera previsora compra más aviones para la campaña electoral. Como si fuera dinero propio, el Gobierno lo reparte a los militares para garantizar la lealtad de los uniformados, para garantizar el funcionamiento del gobierno civil-militar.
Y nadie se sonroja si se contrata obras por mil millones de dólares y no hay licitación para ello. "Pequeñas compritas”, como las del teleférico de cientos de millones de dólares, tampoco precisan licitación.
Es que para el proceso de cambio las licitaciones son neoliberales; por tanto, no hay que hacerlas para que, sin más trámite, las comisiones o sobreprecios entren directamente en las arcas del partido o a las de las dirigencias partidarias.
Los recaudadores están amparados por la revolución y la justicia. Los que revenden la coca incautada tienen libertad pura  y simple, pues explican que sus labores son en pro del partido.
Pero el MAS para llegar al poder dijo que sería mejor que todo el sistema político anterior, por ser ellos los portadores de  la ética y de nuevas conductas morales.
Morales criticó  la corrupción del sistema de partidos anterior, acorraló a los "neoliberales”, acusándolo de corruptos. El MAS, junto  a sus movimientos sociales y algunas ONG adictas, afirmó que el proceso de cambio venía teñido de mensajes éticos y que sería un ejemplo de acciones éticas cuando les tocara administrar el poder.
Pero qué pronto se cayó eso, se derrumbó con Santos Ramírez y los turbios manejos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y se hunde, cada vez más, al ver cómo se administra el poder. Los fenómenos de la extorsión son una política de Estado que se usó  para destruir a la oposición.  
La forma en que el MAS administra el poder demuestra que es más voraz en corrupción que todo el pasado inmediato; los "neoliberales” quedaron chicos frente al Estado masista que se funda en la corrupción.
Los movimientos sociales en el poder, en El Alto o en otros lugares han dado  muestras de voracidad en el uso de la administración del Estado y han dado varias señas de caer en la corrupción.
El Chapare es la muestra de los antivalores, pues ahí se cultiva, ya no coca, sino enriquecimientos ilícitos  provenientes del narcotráfico.
El MAS nació de los sindicatos, en especial de los cocaleros, se formó, con la ayuda de Filemón Escóbar, a la usanza del sindicato minero, con su idea corporativa de la política. De ese modelo político surgió el MAS, sólo a última hora este partido y su líder se subieron al carro de la defensa del indigenismo y de los pueblos  originarios.
El MAS se ha presentado como el máximo defensor de la Madre Tierra, como celoso guardián del medio ambiente, pero el TIPNIS ha demostrado que una cosa era el discurso en favor de los indígenas y que otra distinta son las acciones y la política estatal,  pues ésta es irrespetuosa y represiva contra los indígenas.  
Se desnudó que ese indigenismo era falso, pues lo que se impone es la idea sindical y cocalera de manejo del poder. ¿Y la defensa de la Madre Tierra? Otra vez: discurso de legitimación frente a una realidad en la cual se impone el desarrollismo extractivista, que no posee respeto por el medio ambiente.
¿Dónde está la defensa de la ética y el accionar ético del Estado  y de la administración estatal? ¿Dónde está la lucha contra la corrupción? ¿Dónde están las acciones éticas de los movimientos sociales que administran parcelas del poder? ¿Dónde está el respeto por los indígenas? ¿Dónde está el culto por la Madre Tierra? Simplemente no existen. El MAS ya no posee esos valores.
 

Carlos Toranzo Roca es  economista.

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