2014, año decisivo para Venezuela

Iván Camarlinghi Mendoza
jueves, 12 de diciembre de 2013 · 20:52
Es insólito que Maduro aún sea una alternativa de poder en Venezuela, después de todo el desastre económico que es consecuencia de las políticas erradas de Chávez, desde 1998, y de Maduro, desde el 19 de abril de este año, que ha llevado a la pérdida y desaparición del 75% de los agricultores y a la destrucción de casi el 70% del aparato productivo del país.
Ahora Venezuela importa el 90% de lo que consumen los venezolanos y las venezolanas, y solamente produce petróleos pesados (inservibles para ser transformados en otros hidrocarburos que no sean gasolina pesada).
De acuerdo con los resultados del Consejo Supremo Electoral, dirigido por Tibisay Lucena, el  oficialismo sólo ha ganado en municipios donde la pobreza supera el 80%, como algunos de Caracas, con sus barriadas en las que viven más de cuatro millones de personas, incluido el tristemente célebre 23 de Enero, un cúmulo de edificios vetustos que no cuenta ni con los más elementales servicios y que es un bastión de Chávez y el PSUV, pero también de los cárteles de la droga.
Capriles Randosky ha sido un muy inteligente líder de la oposición venezolana, pero se va a ver obligado a ser cada vez más radical contra Maduro y el corrupto PSUV. Como el mismo dijo el 9 de diciembre: "Venezuela no es de nadie” y sólo los venezolanos son dueños de su destino, por lo que se debería desechar el asesoramiento cubano en todas las esferas gubernamentales, especialmente en relaciones exteriores, defensa, comercio internacional y economía nacional con las que Venezuela (un país de 25 millones de habitantes) se ha convertido en satélite de Cuba con apenas 10 millones y una de las economías más maltrechas y proteccionistas del mundo.
2014 será definitivamente un año decisivo para Venezuela y su Gobierno agotado en su populismo irracional que llevó a la quiebra técnica del país, incluida PDVSA, cuya deuda interna y externa es incobrable e impagable.
La "gallina de los huevos de oro”, a la que se refería en vida constantemente el teniente coronel Chávez, es una empresa deficitaria, endeudada y pésimamente administrada por un grupo de la Nomenclatura (altos dirigentes del chavismo) que no sabe ni conoce nada de industria petrolera, pero que la ha llevado a la ruina y al desbarajuste actual.
El manejo clientelista y corrupto de la Comisión de Divisas (Cadivi) por parte del número dos del Gobierno (el presidente de la Asamblea Nacional, el exmilitar Diosdado Cabello) ha permitido la aparición de una nueva camarilla y oligarquía venezolana que reemplazó a los empresarios tradicionales y progresistas, como Gustavo Cisneros, a la empresa dirigida por los Ledezma (Industrias Alimenticias Polar SA), a los industriales del cemento, del aluminio y muchos otros que se han fugado del país con miles de millones de dólares (más de 60.000 millones de dólares entregados a empresarios chavistas que hicieron mal uso de las reservas venezolanas) y con las inversiones extranjeras que se han reducido en la práctica a cero.
La inseguridad que reina en Venezuela, pero especialmente en Caracas y las principales capitales de los 21 estados que compone el país, han determinado la muerte de más de 200 mil personas asesinadas en las calles por robarles desde un celular hasta un par de zapatos deportivos, joyas y hasta comida. Es la mayor cantidad de víctimas en un país en tiempos de paz.
Los venezolanos viven "encerrados” literalmente en sus casas, mientras los malandros de civil y de uniforme se han adueñado de la seguridad ciudadana y han convertido a Venezuela en un conjunto de ciudades intransitables en horas nocturnas.
Pero el lector se preguntara dónde está el dinero de PDVSA (1.500 millones líquidos de dólares semanales que entran al Tesoro venezolano después de deducidos impuestos y otros gastos). La respuesta que la mayoría de los azorados venezolanos se da en las calles de Caracas, Maracaibo o Maracay es bien sencilla: las vacas sagradas del chavismo (Maduro, Cabello, Lucena, el actual ministro de Gobierno, el canciller Jaua y otros altísimos dirigentes, no por sus virtudes, sino por el lugar que ocupan en la repartija de las decenas de miles de petrodólares) se han farreado el país.
Los regalos petroleros a los 21 países del Petrocaribe, que ascienden a más de 21.000 millones de dólares, especialmente a Cuba, Nicaragua y Bolivia y Cadivi, son prácticamente irrecuperables y se han perdido definitivamente.
Que el chavismo haya ganado 234 alcaldías, contra 71 de la MUD sobre más de 300 municipios, poco significa cuando se efectúa un análisis cualitativo del "triunfo” de Maduro y sus aliados.
El PSUV ha perdido cinco gobernaciones y todos los municipios emblemáticos de Caracas: el gigantesco municipio Libertador, Chacao, Miranda, Los Teques y hasta Petare, Maracaibo, Maracay, Valencia, Isla de Margarita, Cumaná, Mérida y hasta Barinas, ciudad natal del teniente coronel, que en paz descansa.
La derrota del chavismo ha sido bien disfrazada por los resultados del Consejo Electoral y la prensa oficial, pero en el momento del análisis, Maduro y sus aliados saben que la sociedad venezolana, la de Miranda hacia el este y la Venezuela profunda, ha empezado a reaccionar y el "plebiscito” del pasado domingo sentencia: Chávez ya no es dueño de Venezuela.

Iván Camarlinghi Mendoza  es periodista y diplomático

La Venezuela profunda ha empezado a reaccionar y el "plebiscito” del pasado domingo sentencia: Chávez ya no es dueño de Venezuela.


 

 


   

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