Los “responsables” de los saqueos

Editorial
jueves, 12 de diciembre de 2013 · 22:05
La ola de violencia y saqueos contra tiendas que se desencadenó hace una semana en Argentina, en coincidencia con una huelga de policías por mejoras salariales, ha puesto en vilo la estabilidad política y social en Argentina.
Los paros policiales comenzaron el pasado 3 de diciembre en Córdoba y se extendieron a una veintena de provincias del país, propiciando saqueos y disturbios en numerosas localidades. Al menos 10 personas murieron durante los saqueos y enfrentamientos.
Según datos difundidos por la Confederación Argentina de la Empresa (CAME) y cámaras de comercio regionales, alrededor de 1.900 comercios en una quincena de provincias se han visto afectados por los actos vandálicos y suman pérdidas estimadas en unos 560 millones de pesos (unos 89,3 millones de dólares).
Entre tanto, la presidenta Cristina Fernández dio un discurso para conmemorar los 30 años de la democracia y acusó a ciertos sectores de la oposición de estar detrás de "un complot”. Fernández  rechazó la violencia y los saqueos que "en algunos casos -como cuando se ve robando camionetas 4x4- dan vergüenza”.
Lo cierto es que esta semana intensa para el vecino país da lugar a varias lecturas. La primera es el análisis de las consecuencias de una prolongada y no superada crisis económica, que elevó a niveles alarmantes la inflación y se tradujo en un incremento del costo de vida y una precarización de los ingresos de los argentinos. El gobierno de la presidente Cristina Fernández no ha tenido la capacidad de dar respuesta a esta crisis y, más bien, ésta ha sido alentada por otros conflictos, como el de la huelga de policías que, como se mencionó, desencadenó la turbulencia social de los últimos días.
Pero otro factor ha sido importante en este escenario de peligrosa conflictividad, y es el papel que jugaron los medios de comunicación.
La muchas veces criticada tendencia de los medios -especialmente los televisivos- a la espectacularización de cualquier acontecimiento llegó a su punto máximo: en medio de los disturbios, los canales de televisión casi hicieron apología del delito y sin ningún cálculo ni responsabilidad convirtieron al delito en show mediático. No hubo prácticamente censura a los hechos ni llamados a la calma; todo lo contrario, parecía como si se disfrutara la gratuita oportunidad de elevar el rating.

El Gobierno dice que fue parte de un complot. Difícil comprobarlo. Más bien, podría especularse que es tal la banalización de la información que ejercen los medios y periodistas de ese país  que no tienen más talento que el fácil e irresponsable sensacionalismo.

Es tal la banalización de la información que ejercen los medios argentinos, que no tienen más talento que el fácil e irresponsable sensacionalismo.

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