Cartuchos de harina

Los federales al poder

Gonzalo Mendieta Romero
viernes, 13 de diciembre de 2013 · 20:55
Hablando hipotéticamente -para que no se cabreen los susceptibles y vengativos evistas-, si sacamos al MAS, quedan una fuerza regional oriental -Costas y los suyos- y dos primordialmente paceñas -UN y MSM-, aunque fuera de La Paz UN tenga más simpatías electorales que el MSM, si las encuestas dicen la verdad. De ahí que el centro de la previsible negociación de efectivas alianzas opositoras para  2014 sea el humor con que se levante del catre el gobernador Costas, el día que tome una decisión.
Por de pronto, Costas ha dejado el lenguaje brusco con que intentaba incluir a los opositores cruceños "duros” -quizá también quería inmovilizarlos- que, paradójicamente, lo calificaban como "tibio”. Pese a sus memorables exabruptos, Costas sobrevivió como el "moderado” cruceño. Eso no es tan notorio para el electorado paceño porque siguen divorciadas (si tomamos en serio el mandamiento: "no mentirás”) las sensibilidades políticas de oriente y occidente.
La hegemonía masista le da aún un tono nacional a las cosas, pero no es la única realidad política del país. Cuando el MAS decline (digamos que en el siguiente milenio, para no lastimar la codicia oficialista), los pactos podrían asemejarse al federalismo de dos regiones principales (una más dividida que la otra), a la caza del apoyo de las demás.
Para hacer un símil histórico, cuando en la Argentina cayó el despótico y popular caudillo Rosas, lo sucedieron las  fuerzas "provinciales” que, con la moderación del presidente Urquiza, armaron la Constitución federal de 1853. Ahora parecerá un suceso político "de mentiritas”, pero no lo fue entonces. ¿Es ése uno de nuestros futuros posibles?
Hoy las autonomías departamentales son un tierno cuento de papel que sobre todo expresa al ideario político cruceño, fuera del que poseen otras regiones menos vigorosas. Cuando el MAS ya no sea imbatible, esas creencias buscarán un lugar real en la formación del poder nacional. Por ahora, sólo hay un provisional maquillaje constitucional del "regionalismo”, como se decía antes, peyorativamente.
Ese aroma federalista -siquiera por las características regionales dispares- se percibe en la posible formación de una fornida coalición opositora para  2014. La cuestión regional se pinta de nuevo en el horizonte. Con el partido de Costas, Santa Cruz tiene un bloque opositor estructurado con un sentido estratégico antes ausente, después del suicidio de 2008 y del interesado -y penoso- acomodo de los platudos del oriente con el Gobierno. Falta saber, empero, cómo se unirán (si en verdad quieren) sin neutralizarse, los rasgos políticos opositores de oriente y occidente.
Es significativo que el gobernador Costas (con su incontenible labia, en algún sentido curiosamente similar a la de Evo) haya pasado de "descartar” en abril una alianza con el MSM, por haber sido aliado del MAS, a "no descartarla” en diciembre. Y que las críticas -¿un modo de negociar?- de los demócratas de Costas tengan como blanco al "personalismo”, aludiendo al frente opositor que organiza el jefe de UN. Hoy por hoy, ser dueño de un bolsón electoral sustancial le permite a Costas no hacerle ascos (calculando, la política es mejor que hablando) a negociar con todos: "personalistas” y "exaliados del masismo”, a la vez.
Mientras, en el occidente -de tradición más ideológica y politizada que la oriental- se ve la influencia de un pasado muy vivo, en que disputaron marxistas, liberales y nacionalistas. Sus pugnas, discursos y dioses inciden aún; aunque, a ojo de buen cubero, sea difícil decir cuán diferentes serían un gobierno de UN o uno del MSM, en estas condiciones (por ejemplo: ¿querrían o podrían negar la presencia indígena?). Su memoria -y rencillas- los harán distintos, pero no lo son (tanto).
En el próximo milenio, cuando Evo -como Matusalén- deje el poder, con el que mucho se ha encariñado, el país a lo mejor deba lidiar con lo que demanden, como hace más de una centuria, sus redivivos federales. Ya no bastará acusarlos de "separatistas”.

Gonzalo Mendieta Romero

es abogado.

Cuando Evo   -como Matusalén- deje el poder, con el que mucho se ha encariñado, el país a lo mejor deba lidiar con lo que demanden sus redivivos federales.

Confidencial

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