Buscando la verdad

En defensa de Milena Fernández

Gary Antonio Rodríguez Álvarez
domingo, 01 de diciembre de 2013 · 21:24

Afectaron su trabajo. Destruyeron su familia. Le robaron una parte de su vida. Acabaron con su paz, pese a ello está dispuesta a perdonar y seguir mostrando las cosas buenas que tienen los nueve departamentos de Bolivia.
Valiente, dinámica, luchadora, alegre y soñadora, así veíamos a esta joven presentadora de televisión. Con gran esfuerzo se encaminaba al éxito hasta que se produjo un suceso que en cualquier sociedad civilizada pudo resultar un mero hecho periodístico o hasta pasar desapercibido.
El describir crítica y objetivamente una realidad ambiental en la ciudad de Oruro pasó a perturbar gravemente su existir. Decir que esa ciudad olía mal, fue el "gran pecado”.
La alcaldesa de la capital orureña abanderó con saña el ataque contra la comunicadora, como si de ello dependiera su vida o la de los orureños, como si con eso  cambiaría algo la situación.
Del insulto y la amenaza se pasó a la retardación de justicia, con una persecución que lleva ya más de año y medio.
Pese a las abiertas muestras de apoyo,  cariño y  reconocimiento a su trabajo en varios departamentos -incluso Oruro-, y pasando por alto la preocupación de las altas esferas del Ejecutivo y el Legislativo, sigue el acoso, rayano en la insania, impropio de una autoridad.
Para el prestigioso abogado penalista y constitucionalista Ciro Añez Núñez no hay delito de racismo o discriminación cometido por la presentadora de televisión, pues toda persona tiene el derecho y libertad de pensamiento, opinión, expresión y petición, consagrados por la CPE.
Mucho más si esa opinión fue para propiciar un medio ambiente adecuado para la bella ciudad de Oruro, bajo el principio ético-moral del "buen vivir”, por lo que no correspondería proceso penal alguno, sino una mayor atención de los servidores públicos en favor del turismo, el folklore, los visitantes y los propios orureños.
De manera que, como su conducta no reúne los elementos constitutivos para el delito de racismo o discriminación, y al estar procesada penalmente en Oruro, sus derechos al debido proceso, juez natural y a la defensa, están vulnerados.
¡Cuántas cosas huelen mal en nuestras vidas y no nos damos cuenta! El mal aliento, por ejemplo. Pocos lo notan porque se acostumbran a él, al estar su nariz cerca de su boca. Tiene que ser otra persona quien le haga dar cuenta de ello y ¡qué bueno que así sea para solucionar el problema!
El pueblo orureño perdonó a Milena. Dios perdona nuestras faltas. Alcaldesa, desista de su encono, sepa que con la misma vara que mida será medida.

Gary Antonio Rodríguez Álvarez es economista, magíster en comercio internacional.
Twitter.com/Garyrodriguezok

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