Dudas electorales del Presidente

Demetrio Reynolds
domingo, 22 de diciembre de 2013 · 20:51
En este mes, hace como tres años, se lanzó el gasolinazo que cayó como una bomba sobre la economía popular. Ahora ha provocado otro tanto el doble aguinaldo, que pese al esfuerzo no se pudo justificar. Su incidencia empobreció más a los pobres. A decir de Choquehuanca, este año también actuará en Navidad el "Papá Ekeko”. ¡Qué discriminador había sido!
Obviamente nos pasa lo que le pasa al gobernante. Parece estar cercado por las dudas. De ganar ganará, pero no le sirve ganar como sea. Sin los dos tercios sería una derrota catastrófica. Adiós proceso de cambio, jacobinos y todo.
El bicentenario y la ambición de poder vitalicio serían sólo un espejismo. El miedo ante ese peligro se acrecienta. El doble aguinaldo se les ocurrió en el camino y  puede ser  un búmeran.
Imaginemos la metáfora de una balanza: el platillo de los antecedentes negativos oscila hacia abajo; y el otro, el de los logros, está cada vez más arriba. Es un desequilibrio de la locura.
La Constitución "chuta”; la ficción del Estado Plurinacional, los cuatro poderes bajo un solo mando, la pérdida de la identidad indígena, el despilfarro económico, el narcotráfico y la corrupción en las cercanías del poder, amén del terrorismo y Chaparina… hacen, en verdad, un paquete pesado.
Desde otra mira, el pueblo ha demostrado en la elección de los  jueces que no está dispuesto a ser utilizado como tonto útil. La consigna de "rechaza el engaño” se impuso con alto porcentaje (70%), pero se ignoró esa voluntad, se hizo escarnio de la democracia y se les ministró igual la posesión.
La pérdida de credibilidad es de las más graves que puede afectar a un régimen de gobierno. Peor, si no hay conciencia de ello.
Y en fin, el camino hacia la reelección es, cuando menos, cuestionable, sino tortuoso y antiético. La palabra presidencial comporta una gran responsabilidad. Es la suprema autoridad moral, simboliza la ley y el Estado. En nadie es tan cierto aquello de que la "palabra y piedra suelta no tienen vuelta”.
Sin embargo, se desconoció el compromiso público ante el país. Parece lógico suponer que también eso pesará  a la hora de votar.
Entre las dudas sólo hay una aliada segura y constante: la oposición o lo que así se llame por antonomasia, está empeñada en ofrecer otro apoyo eficaz al binomio oficialista. Cuanto más fragmentada, mucho mejor. En algún momento debería ser reconocida. Sin ella, no habría el sueño de no abandonar nunca el palacio quemado.
 
Demetrio Reynolds es pedagogo y escritor.

 La pérdida de credibilidad es de las más graves que puede afectar a un régimen de gobierno. Peor, si no hay conciencia de ello.

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