Una lección de música para todos

Jenny Cárdenas Villanueva
viernes, 27 de diciembre de 2013 · 20:54
Hace algunas semanas  tuvimos la gran suerte de escuchar a un grupo norteamericano de renombre en el mundo del jazz, los Spyrogyra ¡Fantásticos músicos!
El concierto ha sido en verdad muy bueno, como nunca, porque casi siempre falla el sonido. Hemos escuchado con gran deleite y sin ninguna falla un concierto impecable.
El público también ha tenido una respuesta impecable: cálida, con gran entusiasmo y muy respetuosa; la magia estaba ahí.
Qué suerte que Pablo Paredes esté trayéndonos tan buena música. Gracias Pablo, que siga tu inspiración alimentándonos el espíritu a todos los paceños, porque casi todos podíamos comprar una entrada de 120 bolivianos –¡vaya que lujo!- para ver a unos cuantos metros de distancia a músicos de tal calibre. Gracias de nuevo Pablo.
Ahora viene algo muy importante, por lo menos yo así lo creo: primero, es destacable que uno de los músicos de este gran grupo, el bajista Scott Ambush, ofrezca una clínica de jazz, de forma gratuita y abierta para quien quisiera saber más sobre música y, claro, en especial sobre los misterios de tocar un bajo como él lo hace.
Es también una gran noticia que el Centro Sinfónico Nacional se brinde como un lugar (perfecto) para esta actividad que tanta falta le hace a nuestro universo musical. ¡Qué bien querido Flavio!, estamos abriendo nuestras cabezas, los puentes están tendidos para hablar de una música plural que se comunica.
Pero lo mejor fue esa lección enorme que nos deja este gran bajista, quien, como todo artista de talla mayor, fue muy sencillo, muy amable y, claro, un genio que nos transmitió todos los tips y sus opiniones sobre el jazz y, en general, sobre la música, que es el punto al que quiero llegar.
No me acuerdo la pregunta, pero si el comentario de Scott, más que una respuesta, un comentario, que está muy asentado en los años que tiene de hacer música, y que es una gran lección para todos, naturalmente, sobre todo para los músicos, en especial para los más jóvenes, porque los mayores sabemos cómo viene la mano.
Y esta respuesta -no literal- fue la siguiente: un músico -dijo- es como un deportista, un deportista que tiene cada día que entrenarse, cada día debe trabajar, debe ejercitarse del mejor modo posible -con el instrumento o escuchando todo tipo de música, investigando, ensayando, conociendo mejor lo que hace (¡por Dios! Sí)-. En el caso de los músicos, hacer sus escalas o sus ejercicios específicos y propios de su instrumento, pero "debe ensayar, entrenar”, para luego ¡entrar en la escena!
Un deportista no puede entrar al juego si no entrena, si no se ejercita en el deporte que elije, diríamos, su instrumento, su grupo, su canto. ¡Claro, cómo no! Claro que debe ensayar, revisar y reinventar. Digo esto porque, erróneamente, algunos piensan que se trata de aparecer sin más en el escenario para a dejar más "apaleado” el espíritu de la gente, que cada día soporta el pésimo gusto de los medios.
Es decir, esta lección nos pone en el plano de una realidad fundamental: sólo ensayando, y a condición de "entrenar” (en cualquier profesión), hacer lo que cada uno sabe que tiene que hacer para ser un mejor profesional, un mejor músico, en definitiva, una mejor persona, sólo así se logrará un resultado valorable. Sólo así se puede hacer algo bueno en esta vida.
 
Jenny Cárdenas Villanueva
es artista.

Claro que debe  ensayar, revisar y reinventar. Digo esto porque, erróneamente, algunos piensan que se trata de aparecer sin más en el escenario.

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