Estaban mejor contra los neoliberales

sábado, 28 de diciembre de 2013 · 21:29

 La decisión del Gobierno de expulsarlas ha debido sorprender a muchas Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Después de todo, ellas habían apoyado a fondo, y de múltiples maneras, al Movimiento Al Socialismo (MAS). El apoyo financiero fue, probablemente, el menos importante.
Hay una gran variedad de ONG, lo que hace difícil precisar su naturaleza. El mismo apelativo de ONG puede prestarse a equívocos. Muchas de ellas son nogubernamentales solamente en el sentido de que su administración, más no su financiamiento,  no depende del aparato burocrático de los gobiernos.
De hecho, muchos gobiernos europeos optaron por delegar en las ONG su ayuda  a los países en desarrollo. Obviamente, no todas reciben fondos gubernamentales; algunas lo hacen de fundaciones privadas filantrópicas.
Las ONG, casi desde un comienzo, atrajeron a muchos jóvenes idealistas de los países de economía avanzada, descontentos con lo que ellos consideraban el egoísmo de sus madre patrias.
Estos jóvenes enarbolaban las banderas de un socialismo rejuvenecido y moderno, aunque utópico. Entre sus banderas estaba la lucha contra el capitalismo salvaje y la globalización, la preservación del medio ambiente, el feminismo, la lucha contra todas las formas de discriminación y el perdón de la deuda externa a los países pobres.
Favorecían las políticas distributivas pro-pobre, pero no eran estatistas. Sus posiciones políticas se complementaban muy bien con su acción social, en campos tan diversos como la salud, la educación y el desarrollo rural.
Las ONG ocupaban y ocupan a un numeroso personal local en los países en los que trabajan. Muchos líderes nacionales de los partidos de izquierda encontraron empleo y, a veces, ayuda en las ONG.
Varios ministros del actual Gobierno y varios parlamentarios del MAS fueron empleados por las ONG. En los años 80 corría el chiste de que en las reuniones de un partido de izquierda, cuyo nombre no quiero mencionar, la pregunta de rigor que se hacía después del saludo inicial era: ¿en qué ONG trabajas?
Algunos bolivianos con espíritu emprendedor crearon también sus ONG nacionales, con la esperanza de acceder a fondos de la cooperación internacional. Gonzalo Chávez hacía notar, con mucha gracia,  que había en el país más ONG que empresas.   Internacionalmente han adquirido una gran fuerza. En los países industrializados constituyen grupos de presión, a los que prestan mucha atención los líderes políticos, porque son capaces de movilizar a la opinión pública, normalmente indiferente.  No hay que olvidar que los diversos programas de alivio de deuda como los HIPC y el MDRI resultaron por presiones de las ONG y de las iglesias, especialmente de la Iglesia Católica.
Las ONG organizadas en redes, como las del Foro de San Pablo, constituyen una internacional (al estilo trotskista) y están "globalizadas  por lo bajo”, como me dijo una prestigiosa investigadora de la Universidad Libre de Bruselas.
Los gobiernos neoliberales nunca  molestaron a las ONG, a pesar de que ellas se les oponían abiertamente y que financiaban (modestamente) a los líderes de oposición.
 Los gobiernos neoliberales, tal vez porque subestimaban su importancia, no les impidieron nunca sus actividades, ni censuraron sus simplonas peroratas antimercado, ni sus libros que injuriaban a distinguidas familias bolivianas.
La ideología del  MAS le debe mucho a las ONG. Ellas modernizaron el discurso oficial, haciéndolo transitar del marxismo puro y duro hacia un socialismo más digerible. El mismo discurso pachamamista, tan presente en los primeros años del Gobierno del MAS, proviene de las ONG.  Ellas fueron también muy influyentes  en la Asamblea Constituyente y la Constitución Política del Estado recoge varios temas de su agenda, por ejemplo la extensa lista de derechos.
Las ONG lograron el apoyo y el reconocimiento internacional del presidente Morales y lo convirtieron de líder sindical cocalero en líder indígena y de los oprimidos, no sólo de su país sino del mundo entero. Hasta lo presentaron como al Nelson Mandela de los Andes.
No se puede ignorar a las ONG. En parte son la conciencia de la humanidad, aun si muchas veces se han equivocado de causa por sus visiones muy simples del mundo: Rousseau vive para ellas.

Juan Antonio Morales es profesor de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia

 

 


   

60
1

Comentarios

Otras Noticias