Atando cabos

Expansión de derechos laborales

Rodolfo Eróstegui T.
lunes, 2 de diciembre de 2013 · 20:36
Al parecer los derechos laborales se modifican de acuerdo al ritmo de la economía. Se expanden cuando ésta crece sostenidamente y se contraen cuando la economía también lo hace.
Durante muchos  años en el país -quizá desde 1952-  los trabajadores asalariados comenzaron a construir un complejo tejido de derechos económicos, sociales y laborales que tenían como pivote la priorización de las funciones económicas productivas del Estado y la estabilidad laboral, que en la práctica daba propiedad del empleo al trabajador.
Esta situación potenció al Estado y a la representación sindical de los trabajadores, pero a partir de la acumulación de derechos se produjo una desconexión del crecimiento de la producción con el crecimiento de las remuneraciones, que en procesos de crisis económica produjeron una hiperinflación.
Las fuerzas de izquierda, moralmente comprometidas con todo el andamiaje de derechos sociales y laborales, se ven imposibilitadas de dar respuestas para salir de la crisis. Por ello las soluciones provienen de fuerzas vinculadas a las empresas privadas. De esta manera se inicia la época  de precarización de la relación laboral y, al mismo tiempo, de debilidad sindical.
La precarización de la relación laboral en nuestro país se inicia con el Decreto 21060, que construyó su propio marco jurídico para flexibilizar la entrada y salida de los trabajadores  de la  relación laboral, para que se acomode las necesidades cíclicas del capital.
Se instituyó,  como forma más normal y frecuente, la contratación por tiempo determinado, con lo que se eliminó el pago al seguro de corto plazo y la jubilación pasó a ser responsabilidad exclusiva del trabajador. De esta manera también se debilita a la organización sindical. A partir de ese momento, muchos de los derechos laborales se fueron perdiendo.
Ahora, al parecer, se está en una época de expansión de los derechos laborales. Se parte por la derogación del artículo 55 del DS 21060, con lo que se pone fin a la libre contratación y se hace más difícil el despido del trabajador.
Se instruye la estabilidad de los progenitores y también se obliga a los empleadores a dar un día de licencia, con goce de salario, a toda mujer para realizarse el examen del Papanicolaou. Se inicia un proceso de recuperación del salario real con ajustes sobre la inflación registrada. El salario mínimo real crece.  
Sin embargo, todas estas nuevas disposiciones no afectan en gran medida en la estructura relativa de los costos laborales. El año 2001, Marcela A. de Guzmán y Kristina Rada establecen que los costos laborales eran de 38,9%. Utilizando la misma metodología, se calcula que el año 2012 éstos pasan a 39,7%; es decir, se modifica en menos de 1%. Recién el año 2013 los costos laborales se incrementan producto de la decisión de pagar el salario 14 (doble aguinaldo).
El resultado de las negociaciones con los empleadores y la Central Obrera Boliviana (COB) provocará que en un futuro muy cercano el Gobierno, en coordinación con la COB, se atreva a formular nuevas medidas socio-laborales; sin embargo, esta posibilidad se puede ver frenada por las demandas de algunos sectores, como la de los pequeños empleadores que solicitan una ley laboral especial para este sector o la demanda de los jubilados a tener el mismo trato que tienen los trabajadores activos.
La economía generalmente responde a los intereses de las fuerzas sociales que están detrás de los actores sociales y políticos, por ello la reposición de algunos derechos y la creación de otros nuevos no van contra el comportamiento de la economía.

Rodolfo Eróstegui T. es economista, experto en temas laborales.

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