Editorial

La justicia, el tema del año

domingo, 29 de diciembre de 2013 · 19:23

A fin de año los medios de comunicación suelen hacer recuentos de los hechos más importantes de la gestión. Este 2013 que se acaba estuvo plagado, como es lógico, de sucesos trascendentales. Se podrían mencionar muchos para realizar el ejercicio de rememoración.
Sin embargo, uno resalta por encima de los demás: el de la justicia o, mejor, la falta de ella. Si existe un tema que es un desafío central para la sociedad y el Estado bolivianos es resolver este acuciante tema. En primer lugar, la retardación de justicia, con el 84% de los detenidos en las cárceles bolivianas sin sentencia. Es una cifra espantosa, la más elevada de la historia boliviana, que demuestra los problemas estructurales de la justicia, por ejemplo, la presencia de códigos y leyes que permiten (y promueven) la chicana legal. El otro factor relacionado a la retardación es la falta de jueces y el trabajo que realizan éstos sin suficientes recursos a su disposición, humanos o materiales.
El otro tema es el del hacinamiento carcelario, que equivale a un 300% de la capacidad de los centros penitenciarios. Hombres y mujeres se ven obligados a sufrir las más penosas condiciones de encierro, sin comodidad alguna, escaso acceso a sistemas de higiene, pocos baños, casi nula seguridad y pésima alimentación. Los ejemplos de ello en este año han sido dramáticos.
El tercer problema de la justicia es su penoso (y creciente) sometimiento al Gobierno. Nunca la justicia boliviana fue independiente del poder pero tampoco fue tan débil respecto al partido en función de Gobierno. Cualquier juez que ose emitir un fallo contrario a los intereses del oficialismo será vilipendiado públicamente, presionado, amenazado y, finalmente, sacado del Órgano Judicial. Con esas condiciones ¿quién se anima a emitir un criterio independiente? Muy pocos.
Ante unas circunstancias como éstas es lógico que se registren fugas, algunas de alto perfil informativo. Primero fue la del senador Roger Pinto, que salió del país tras 15 meses de refugio en la Embajada de Brasil en La Paz. La justicia, en ese tiempo, sólo había emitido un fallo de los alrededor de 15 juicios que enfrentaba (unos cinco, por "desacato”, fueron suspendidos). La otra fuga de repercusiones importantes fue la del empresario norteamericano Jacob Ostreicher que, tras casi tres años desde el momento de su acusación, esperó en vano a que el juicio fuera por lo menos instalado. Es la trágica demostración de una crisis judicial de graves consecuencias. De más está señalar que la "solución mágica” propuesta por el Gobierno, es decir la elección por voto popular de los magistrados, no sirvió para cumplir ninguno de sus propósitos.

existe un tema que es un desafío central para la sociedad y el Estado bolivianos es resolver el acuciante tema de la falta de un Órgano Judicial eficiente.

 

 


   

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