En los océanos no hay fronteras

Enrique Gutiérrez Lema
domingo, 29 de diciembre de 2013 · 19:42

El ámbito del transporte marítimo no está desarrollado en Bolivia como debiera serlo.
Hoy en día el comercio exterior se encuentra en un constante crecimiento y desarrollo, en consecuencia, es pertinente buscar objetivos alternativos con los cuales el   país pueda obtener una presencia en los océanos, con o sin soberanía al mar.
Una solución al tema de una salida soberana se conocerá en años futuros, pero no es conveniente estar a la espera sin pensar en un desarrollo presente para el país en el transporte marítimo.
El mundo moviliza su comercio exterior y desarrolla su economía a través de los océanos, existiendo para ellos numerosos tráficos desde y hacia los distintos mercados de costa a costa.
Bolivia es uno de los pocos países favorecidos con una diversidad inmensa de recursos naturales, los cuales se podrían exportar a nuevos mercados con beneficios para el país y para su gente.
Se agrega a ello  su ubicación  en el corazón de Sudamérica, además de tener  fronteras con países que tienen una salida al mar y por los cuales Bolivia podría beneficiarse.
Uno puede encontrar diversos ejemplos de países mediterráneos con una presencia significativa en los océanos, ejemplo, Suiza, país que no cuenta con salida a los océanos; sin embargo, posee una de las flotas mercantes de mayor importancia que ha contribuido en gran parte a su desarrollo económico, obteniendo con ello una alternativa viable e independiente en términos comerciales.
De lo señalado anteriormente es urgente y necesario  formar  profesionales que puedan responder a los requerimientos del ámbito marítimo y portuario.
Encontrándome ad porta de egresar de la carrera de ingeniera en transporte marítimo pude abrir mi mente y darme cuenta de que no hay fronteras para crecer como país; lo que debemos hacer es  encontrar la forma de compartir intereses que nos son comunes para orientar nuestro esfuerzo, para un desarrollo promisorio en nuestra región.
Cuando se supo que un boliviano estudiaría esta carrera fue como algo cómico. A un principio mis propios amigos me decían: podrás trabajar en el Titicaca sin ningún problema o que me iría bien de pirata.
En el lugar donde realicé mis estudios en ingeniería de transporte marítimo y me recibieron con gran afecto, pude evidenciar que ese país está desarrollándose prósperamente en este rubro y reflexioné sobre el beneficio que representaría para Bolivia tener presencia significante en los océanos del mundo, para relacionarse de continente en continente, abriéndonos a nuevos mercados, obteniendo con ello un incalculable beneficio colectivo regional.
En estos últimos cuatro años pude darme cuenta de que el mundo cada vez está más  globalizado, en todos los contextos, por lo que nadie debe quedarse atrás, sino buscar la forma de seguir progresando, porque lo contrario es no avanzar.
Creo que es hora de romper las fronteras y buscar un desarrollo para nuestro país, partiendo de la educación académica profesional, y así nuestro país podrá contar con profesionales en el rubro marítimo, contribuyendo con ello a tener una Bolivia que cruce los océanos.
Para finalizar, destaco al profesor Caupolicán Guerra Iriarte, director de la carrera ingeniería en transporte marítimo de la Universidad Andrés Bello de la ciudad de Viña del Mar, Chile, el cual es poseedor de una larga y dilatada experiencia en el ámbito del transporte marítimo y pudo integrar a la académica la importancia del transporte marítimo en la economía y desarrollo comercial de los países.
Dentro de todas las actividades que desarrolló, este profesor se desenvolvió como ejecutivo de una agencia naviera chilena y atendió a  Líneas Navieras Bolivianas, compañía naviera de Bolivia que integró exitosamente con un servicio regular junto con su nave Bolivia.

Enrique Gutiérrez Lema  es ingeniero                                                                                                                    transporte marítimo.

 

 


   

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