Los comicios en Honduras

Editorial
martes, 3 de diciembre de 2013 · 20:45
Con creciente frecuencia, países latinoamericanos que celebran elecciones presidenciales se ven envueltos en polémicas por acusaciones de fraude. En el último año, México, Venezuela y, por último, Honduras han experimentado esa situación, manchando la credibilidad de sus procesos electorales y debilitando a los presidentes electos.
Xiomara Castro, quien fue la candidata presidencial del Partido Libertad y Refundación (Libre) en las elecciones del pasado 24 de noviembre, de tendencia izquierdista, no aceptó los resultados que dan como ganador al oficialista Juan Orlando Hernández, de derecha. Los resultados oficiales señalan que Hernández logró 36%, frente a 28% de Castro, quien demandó que las actas sean revisadas, cosa que fue inicialmente rechazada por el Tribunal Supremo Electoral, pero que en las últimas horas fue aceptada, en un afán de dar credibilidad a los comicios y estabilidad al futuro Gobierno. En una situación en la que no hay fraude, todos los partidos deberían aceptar cualquier recuento o revisión, incluso los que se dan por ganadores.
El TSE  demandó, en contrapartida, algo lógico a Castro: que si el recuento demuestra que perdió, lo reconozca y acepte la victoria de Hernández.
Los comicios en Honduras fueron un virtual plebiscito sobre el golpe de Estado que sufrió el país en 2009, cuando el izquierdista Manuel Zelaya, esposo de la candidata Castro, fue depuesto del poder y fue colocado en su lugar Roberto Micheletti. En los comicios convocados posteriormente venció el presidente saliente, Porfirio Lobo, pero la tendencia de Zelaya no pudo candidatear.
Tras cuatro años de régimen de Lobo, y estando Zelaya inhabilitado como candidato, la corriente que representa fue liderada por la esposa de éste. La derecha tuvo como candidato a Hernández. Por eso se señala que esta elección fue virtualmente un plebiscito sobre el golpe de Estado contra Zelaya. Al parecer, ese referéndum lo habrían perdido Zelaya y su movimiento.
 Las razones para ello son, según analistas de ese país, el endurecimiento del discurso por parte de Castro en las últimas semanas previas a la elección y un discurso excesivamente antineoliberal y proclive al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

Como sea, lo que debe preservarse ahora con el mayor ahínco es la democracia hondureña. Si bien un régimen democrático tiene múltiples requisitos, uno de ellos, el principal, es que los votos sean contados adecuadamente (que no haya fraude) y por eso es adecuada la decisión del Tribunal de realizar el recuento que demanda la candidatura izquierdista.

La candidata Xiomara Castro pidió que las actas sean revisadas, lo que fue rechazado por el TSE, pero que en las últimas horas fue aceptado.

 

 


   

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