Otra demanda contra Chile

Editorial
miércoles, 04 de diciembre de 2013 · 20:31
No es mala la idea del Gobierno de intentar que Chile pague un resarcimiento debido a que la huelga de la Aduana de ese país mantuvo paralizada buena parte del comercio internacional boliviano. Y no es descartable no porque se vaya a lograr algo positivo para Bolivia mediante la eventual acción, cosa que es improbable, sino porque demuestra internacionalmente la vulnerabilidad del país debido a su carácter mediterráneo.
Una medida como un paro de empleados públicos de otro Estado, los que pertenecen a la Aduana chilena, terminó afectando gravemente a otro (Bolivia) porque no tiene otra manera de exportar sus productos que no sea utilizando puertos extranjeros.
Entre el lunes y viernes de la semana pasada, la frontera entre las dos naciones estuvo cerrada debido a la huelga que realizaron los funcionarios de la Aduana que demandaban aumentos salariales al Ejecutivo chileno. El Gobierno basa su argumentación en el hecho de que el Tratado de 1904 debe garantizar el libre tránsito de bienes y personas a través de Chile. Se estima que unos 2.000 vehículos quedaron varados en Chile sin poder ingresar a Bolivia y un número indeterminado de toneladas de exportaciones bolivianas tuvo que esperar a que se resolviera el problema. Se cree que la pérdida alcanza a entre tres y cinco millones de dólares.
Chile seguramente argumentará que una huelga de empleados estatales es una acción que no está bajo su control y que, en el pasado, acciones similares bolivianas (bloqueos y paros, que no son inusuales en Bolivia) perjudicaron a su propio comercio. Con todo, vale la coyuntura para hacer la denuncia internacional.

Sin embargo, como se ve, la cifra involucrada es minúscula (como mucho cinco millones de dólares), comparada con las decenas de millones de dólares que Chile utiliza en forma de agua de los manantiales del Silala sin pagar un centavo, desde hace un siglo. Éste es un tema de mucha mayor gravedad y que, sin duda, debe seguir siendo encarado por el Gobierno boliviano. En el marco de las negociaciones de los 13 puntos Chile aceptó empezar a pagar por el 50% del agua que consume mientras se estableciera, mediante un arbitraje internacional, si el Silala lo conforman o no manantiales como asegura Bolivia. Una posterior negociación enfrentaría el tema de la "deuda histórica”. Fue un resultado positivo de las autoridades bolivianas, lamentablemente vetada por la dirigencia potosina que quería, como muchas veces en Bolivia, "todo o nada”, no una solución intermedia. Ese diálogo, sin dejar de lado el tema marítimo, debería ser retomado con las características anotadas aquí.

Una medida como un paro de empleados públicos de otro Estado, los que pertenecen a la Aduana chilena, terminó afectando gravemente a otro  (Bolivia).

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