Precisiones

Un experimentado equipo chileno para La Haya

Fernando Salazar Paredes
viernes, 06 de diciembre de 2013 · 20:49
Bolivia ha demandado a Chile ante la Corte Internacional para que ésta se pronuncie y declare que Chile tiene la obligación de negociar con el propósito de llegar a un acuerdo que nos conceda un acceso soberano al Pacífico y que lo haga de buena fe, prontamente, formalmente, dentro de un tiempo razonable y efectivamente.
Para los que nos interesamos prudentemente en esta delicada decisión y que lealmente esperamos el éxito nacional en esta aventura jurídica con la que oportunamente exteriorizamos puntos divergentes, nos inquietan ciertas características que, hasta ahora, se perfilan en el aparato ejecutor de la posición asumida y a la que tenemos la obligación ciudadana de apoyar, a pesar de todo.
Exclusión y una suerte de clandestinidad parecen ser las constantes que caracterizan o caracterizaron el trabajo de Diremar hasta el presente.
El domingo pasado, en El Mercurio, se dio a conocer el equipo chileno que intervendrá frente a la demanda presentada por Bolivia en La Haya.
En Bolivia, además del embajador Eduardo Rodríguez y el consejero Farid Rojas -ambos profanos en el arte de la negociación internacional y extraños al escenario global, al igual que el exdirector de Diremar Fausto Lanchipa-, sólo se conoce de un especialista boliviano, Emerson Calderón, que esté involucrado sustantivamente en estas delicadas funciones.
Se ha excluido deliberadamente a especialistas bolivianos -que los hay y de reconocido prestigio internacional- y se ha preferido contratar a extranjeros, como lo hicieron el dictador Banzer con respecto al tratado de extradición con Estados Unidos o  Gonzalo Sánchez de Lozada con la capitalización.
 Se entiende que en el manejo de un asunto tan delicado como éste debe haber cierta reserva y confidencialidad, ello es absolutamente comprensible, pero de ahí a que se trabaje en una suerte de clandestinidad -entendida ésta como algo oculto y acaso ilegítimo- sólo exterioriza la inseguridad de gente improvisada, carente de idoneidad, que hasta ahora ha estado digitando este asunto.
Por contrapartida, Chile ha enrolado lo mejor de sus especialistas y ha informado que, de ser necesario, acudirá a expertos internacionales. La cabeza del equipo es Felipe Bulnes, que si bien era embajador en Estados Unidos, al igual que el agente boliviano, también es ajeno a las negociaciones internacionales… pero su equipo no lo es.
Dos personas descuellan: María Teresa Infante y Alberto van Klaveren. La primera, abogada, es profesora del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, donde fue directora. Como coagente de la defensa chilena ante la Corte, estuvo coordinando unos 12 expertos. También es directora de Fronteras y Límites de Cancillería. En septiembre, el Instituto de Derecho Internacional la designó como su segunda vicepresidenta.
Alberto van Klaveren, abogado, fue subsecretario de Relaciones Exteriores y embajador en Bélgica, Luxemburgo y la Unión Europea, y partícipe activo en las negociaciones para el Acuerdo de Asociación Política y Económica entre Chile y la Unión Europea. Fue director de Planificación durante cinco años en Cancillería. Es profesor del Instituto de Estudios Internacionales del que fue su director y también en la Facultad de Derecho. Es autor de numerosas publicaciones sobre temas internacionales.
Además están Enrique Barros, árbitro del CIADI y del CIAC, vocero en la demanda con Perú. Luis Winter, rector de la Universidad del Pacífico, autor del libro La defensa de Chile en La Haya. Claudio Troncoso, exdirector de Asuntos Jurídicos de la Cancillería, profesor de derecho internacional. Andrés Jana, especializado en litigación y arbitraje nacionales e internacionales, es vicepresidente para América Latina y el Caribe de la London Court of International Arbitration. Ximena Fuentes, especializada en derecho internacional que elaboró informes sobre la utilización de las aguas del río Silala, Campos de Hielo Sur y el límite marítimo con el Perú. Y Hernán Salinas, director jurídico de Cancillería, es actualmente miembro del Comité Jurídico Interamericano.
Este equipo que acompaña al agente chileno refleja experiencia, idoneidad, oficio y continuidad. No hay exclusión de ningún tipo: todo lo contrario, es un equipo de expertos chilenos con un objetivo chileno.
Con los cambios que se están experimentado en Diremar, a partir de la remoción de Lanchipa, que practicaba un oscurantismo nocivo y excluyente -lo ha denunciado acertada y oportunamente el cineasta Roberto Calasich-, es de esperarse que el cambio alcance al equipo boliviano que debe coadyuvar al agente boliviano y se convoque a especialistas bolivianos que poseen algo que los extranjeros nunca tendrán: el patriotismo y la pasión indispensables para una compleja ofensiva en función de los altos intereses nacionales.
Después de todo, como diría el gran Mandela, hay que sumar virtudes y complementar capacidades para ser más competitivos.

Fernando Salazar Paredes es abogado internacionalista.

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