Una declaración empresarial para reflexionar

Enrique Velazco Reckling
domingo, 8 de diciembre de 2013 · 19:55
El Primer Congreso de los Empresarios de La Paz, realizado hace pocos días, emitió una declaración que rompe con las tradicionales demandas que defienden sólo intereses empresariales y sectoriales.
Los empresarios de La Paz hacen notar que la viabilidad política, económica y, fundamentalmente, social de iniciativas públicas, como el Pacto por La Paz y la Agenda Patriótica 2025, depende críticamente de su pertinencia para responder a las demandas y a las expectativas sociales por vivir bien.
Recuerdan que el principal desafío de la economía de La Paz es crear anualmente 30.000 puestos de trabajo para incorporar a los jóvenes que ingresan al mercado laboral; esto demanda inversiones del orden de 300 millones de dólares anuales, al margen de la inversión pública en proyectos estratégicos e infraestructura.
Constitucionalmente, las organizaciones económicas privadas, cooperativas y comunitarias son las responsables de crear empleo e ingresos, por lo que la participación activa y directa de los actores "no públicos” es inexcusable.
Sobre esta base, la declaración propone "adoptar prioridades estratégicas que, partiendo de una visión de desarrollo productivo centrada en la creatividad innovadora de las y los paceños, permita crear la riqueza que beneficie al conjunto de la sociedad, aportando un cimiento estructural para las metas del Pacto por La Paz y de la Agenda 2025”.
 La primera es hacer de La Paz un departamento que premie el valor agregado y la productividad como base de la competitividad y de la remuneración equitativa al trabajo.
Significa corregir los altos y desproporcionados costos de operación que afectan la productividad de las actividades formales, la sobrefiscalización, las metas de recaudación como criterio único de política tributaria, los costos de transacción y de servicios, la ausencia de apoyo a la innovación y, especialmente, la discrecionalidad en el diseño y aplicación de normas que, como la reciente imposición del doble aguinaldo, generan incertidumbre y afectan la productividad al elevar los costos operativos de las empresas formales.
Los empresarios proponen un compromiso público-privado-laboral para lograr metas de productividad hasta  2017.
 La segunda visión de futuro es una La Paz constituida en un mercado dinámico, transparente y libre de competencia desleal, como condición básica para la existencia de actividades económicas formales. Asegurar esta condición es una responsabilidad directa y expresa del Estado, por lo que la declaración demanda la acción comprometida y decidida del Estado para hacer de La Paz, en los próximos cuatro años, un departamento libre de competencia desleal, adoptando estrategias y metas específicas para que los productores de bienes y servicios aumenten su participación en los mercados con base en mayor productividad y en la transparencia de los intercambios comerciales.
 La tercera visión es La Paz como territorio amigable a la creatividad productiva, hasta hoy reprimida por una compleja normatividad fuertemente inclinada a confrontar al Estado y los actores privados, y que configura un ambiente especialmente hostil a crear valor con empleo digno y productivo.
El resultado, en La Paz, son los crecientes niveles de informalidad, de precariedad en el empleo y el éxodo de actividades económicas productivas.
La declaración considera que el Estado debe cambiar su enfoque de la relación Estado-Empresa, simplificando estructural y conceptualmente esta relación. El desafío es configurar condiciones institucionales y de seguridad jurídica que permitan desarrollar las capacidades con las que nuestros ciudadanos aportan a las otras sociedades que los acogen.
 Finalmente, la declaración plantea que La Paz evite la atomización y dispersión de metas y objetivos de desarrollo y construya un modelo de autonomía concertada, articulando de forma dinámica las políticas locales, regionales y departamentales al objetivo común de instaurar una economía plural que beneficie a todos, e integre a trabajadores, empleadores, el Estado y la sociedad, al propósito compartido de lograr el desarrollo humano productivo para todas las y los paceños.
 Con esta declaración, los empresarios de La Paz reiteran que el desarrollo productivo es un desafío compartido, como nunca antes; sin embargo, muestran que la institucionalidad vigente es, en gran medida, responsable de la declinante actividad económica productiva formal en La Paz, y plantean que es hora que el Estado asuma la responsabilidad que le toca para garantizar una institucionalidad pertinente y de calidad. ¿Será posible?
 
Enrique Velazco Reckling

es doctor en física.

 


 

 


   

60
1

Comentarios

Otras Noticias