Hablando de energía

Una preocupación menos

Carlos Miranda Pacheco
jueves, 12 de septiembre de 2013 · 20:48
El creciente consumo mundial de gas está facilitado por la conversión a líquido (LNG) y transportado en barcos especiales. El gas es ahora casi un commodity. Los países productores hacen los mayores esfuerzos para que la relación producción-transporte-mercado sea lo más fluida posible.
La trágica y lamentable Guerra del Gas que se ha estado evocando estos días fue un costosísimo éxito político. Algo que no se menciona es que por un tiempo indefinido perdimos la oportunidad de contar con instalaciones de licuefacción, puerto y toda la infraestructura necesaria para que podamos ingresar en el mercado  mundial del gas. Hemos quedado limitados a exportar vía gasoducto.
Era un momento muy oportuno, todas las inversiones hubieran sido privadas. Tal era así que ante el naufragio del proyecto boliviano, en el que REPSOL hubiera sido el mayor inversor, optó por participar en el proyecto peruano de LNG que ahora comercializa gas de Camisea a más de 20 países diferentes del mundo.
En cambio nosotros sólo podemos acceder a dos mercados de magnitud vía gasoducto: Argentina y Brasil.
Si se tiene fe en más yacimientos de hidrocarburos en el país,  estar con mercados limitados no es lo más deseable para el futuro.
El contrato de venta a Brasil es el componente más importante de la bonanza económica actual. Ese contrato termina en 2019. Brasil tiene producción actual y futura importante. Probablemente continuará comprando con el concepto de "llanta de auxilio”.
Lo anterior nos presenta la preocupación de hasta cuándo será Argentina un mercado para nuestra producción de gas.
El consumo del mercado interno argentino de gas llega a casi 2 TCF/año, proveyendo el 56% del total de la energía que consume ese país. Al presente sus reservas probadas de gas convencional no son más de 5 TCF, por tanto, se ha convertido en un creciente importador de gas. Ha llegado a este punto por una política de precios fijos estimulando el consumo  y paralizando la exploración.
Ante esa difícil situación, el Gobierno argentino ha revitalizado YPF para la búsqueda del  autoabastecimiento con la explotación de hidrocarburos no convencionales.
Por lo anterior, la Conferencia Worlds Shale Oil & Gas Latin America Summit que se celebró  en Buenos Aires, del 4 al 6 de septiembre pasado, era de especial importancia para Argentina y nosotros, con la asistencia boliviana sólo del que escribe estas líneas.
Los resultados de la conferencia, en una apretada síntesis, mostraron que si bien existen grandes recursos de gas y petróleo en formaciones de lutitas (shales), convertir ese recurso en reserva explotable de hidrocarburos es todavía un proceso lento, difícil y costoso. Solamente en Norteamérica (EEUU y Canadá) es un éxito.  Argentina es hasta la fecha el único país que está depositando su autoabastecimiento de hidrocarburos en la exploración de estos recursos.
Casi paralelamente a la realización del Summit, se dieron a conocer detalles del convenio entre YPF y Chevron, que permite formar una idea razonable del tiempo que tomará Argentina en ser autosuficiente.
La sociedad Chevron-YPF planea un año de proyecto piloto con  115 pozos adicionales a los 122 existentes, para lograr una producción adicional de gas de 1,8 MMm3/d.  De lograrse esos resultados, la sociedad continuará una segunda fase hasta  2027, para perforar otros 1.560 pozos y lograr 3,8 MMm3/d de gas. Los resultados de petróleo serán mejores, esperándose producir 70.000 bpd el año 2027.
YPF está acometiendo ese plan con gran publicitado entusiasmo, denominándolo un "Desafío Histórico”.  
Para nuestros intereses podemos razonablemente concluir que para  2027 Argentina no será autosuficiente. Así que el pedido  de más mercados para la búsqueda de mayores reservas en el país estaría cubierto. Una preocupación menos.  Sólo nos falta modificar nuestra legislación y se puede asegurar que lograremos mayores inversiones exploratorias.

Carlos Miranda Pacheco

es ingeniero y analista energético.

Para nuestros  intereses podemos razonablemente
concluir que para  2027 Argentina no será autosuficiente en la provisión de gas.

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