Editorial

El caso Pinto y las relaciones con Brasil

viernes, 13 de septiembre de 2013 · 20:15
Es ya evidente que las relaciones entre Brasil y Bolivia atraviesan  su momento de mayor tensión en muchos años. La forma en la que ha sido tratado el caso del senador opositor Roger Pinto, que estuvo refugiado en la Embajada de Brasil en La Paz durante 15 meses, más otros temas bilaterales, demuestran esa situación.
La última mala señal de la relación la dio en Brasil la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, que suspendió el debate sobre la designación de Raymundo Santos Magno como nuevo embajador en Bolivia, en reemplazo de Marcel Biato, suspendido tras la salida de Bolivia del senador Pinto. Esa suspensión se dará hasta que la Cancillería brasileña entregue información sobre las circunstancias en las que Pinto abandonó la legación diplomática y fue transportado a territorio brasileño en un vehículo diplomático de Brasil. Un senador brasileño dijo que no existe un plazo para que su Cancillería entregue la información solicitada, lo que implica que la suspensión es indefinida. No existe registro de que Brasil no hubiera tenido embajador en Bolivia por un tiempo tan largo en 30 años de democracia.
Paralelamente a esa información también se conoció que el exencargado de Negocios de la Embajada de Brasil en La Paz Eduardo Saboia, que fue quien ayudó a Pinto a trasladarse a territorio brasileño, retomará sus funciones en el Ministerio de Relaciones Exteriores de su país el 1 de octubre. La oficina de prensa de la Cancillería de Brasil aclaró que Saboia "jamás tuvo prohibido trabajar”. No son señales muy halagadoras para el Gobierno de Bolivia.
Bolivia ha dado mensajes muy duros contra Brasil, como las declaraciones destempladas y excesivas de la ministra de Comunicación, Amanda Dávila, hace un año, cuando el exembajador Biato pidió que sea solucionado el caso de Pinto. Como ésas ha habido numerosas muestras de "poca diplomacia” con respecto a nuestro poderoso vecino. En el plano empresarial las cosas tampoco estaban mejor: la empresa OAS, que debía construir el camino a través del TIPNIS, fue acusada por el presidente Evo Morales de pedir sobreprecios. Otras empresas brasileñas se quejaron de que el Estado boliviano no cumplió los términos de las licitaciones que habían ganado. Finalmente, cinco hinchas de un club de ese país siguen detenidos en Oruro, acusados de haber lanzado una bengala que terminó con la vida de un joven boliviano.

En el frente externo, como se ve, las cosas no andan bien. Apunte final: como no había ocurrido en años, tres países suspendieron este año la celebración de sus fiestas nacionales debido al mal clima bilateral: EEUU, Chile y Brasil.

La última mala señal de la relación la dio en Brasil la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, que suspendió el debate sobre la designación de su nuevo embajador.

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