Raíces y antenas

BRICS, ¿futuros PIGS?

Gonzalo Chávez A.
sábado, 14 de septiembre de 2013 · 17:39
Cuando hace varios años  se acuñó el acrónimo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica ) para llamar la atención  del potencial de crecimiento de estas economías emergentes, en el mundo se desencadenó una gran expectativa y entusiasmo.
Estos países, hasta 2020, pueden configurar un nuevo paraíso económico, comandados por China. Desde esta columna en varias ocasiones resaltamos el tema, puntualizando que la economía boliviana debía aprovechar el hecho de que estaba al lado de la  primera letra del acrónimo, Brasil.
En las últimas semanas, gruesos nubarrones negros han aparecido en los cielos del Edén.
Reducción del crecimiento económico, serios desajustes cambiarios, incremento de los déficits públicos y comerciales, son algunos de los problemas que se han presentado en estas economías.
Los análisis más alarmistas sostienen que los BRICS van camino a convertirse en PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain-España) debido a la explosión de burbujas económico-financieras. Cabe recordar que los PIGS son economías en recesión, con altos niveles de desempleo, sobreendeudadas y con complejas crisis fiscales.
Las preguntas que intentaremos responder en este domingo son: ¿Qué pasó en el paraíso de los BRICS? ¿Qué tipo de problemas enfrentan las economías emergentes?
En el análisis internacional sobre los BRICS existe el consenso de que se acabó la bonanza económica, aunque hay un gran debate sobre las causas de la desaceleración del crecimiento  y su profundidad.
Ricardo Hausmann, de la Universidad de Harvard, desde una perspectiva estructural,  sostiene que  la mayoría de las economías emergentes sufrió un espejismo,  "el crecimiento del PIB nominal en dólares excedió por mucho lo que cabría de esperar como consecuencia del crecimiento real”. El aumento del PIB nominal fue resultado de espectaculares precios de exportación, especialmente materias primas, un ingreso masivo de capitales (inversión extranjera directa y préstamos) y una apreciación de los tipos de cambio real de estos países.
Si ahora los precios internacionales bajan y existe menos flujo de dinero fresco a las economías, se desacelerará o se desinflará el PIB en dólares y el tipo de cambio tenderá a depreciarse. Resultado: los ladrillos (BRICS) se resquebrajarán poniendo en riesgo el crecimiento económico.
Si usted está tentado a aplicar este mismo razonamiento al caso boliviano, está en el camino correcto para concluir que en Bolivia la fiesta de la lluvia de dólares también puede estar acabando y las consecuencias sobre el desempeño económico podrían ser similares.
Desde una perspectiva más coyuntural, según Nouriel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York,  el deterioro de las condiciones de los BRICS se explica por el contagio de los problemas de las economías avanzadas. La recesión  en Europa se profundizó; Inglaterra y Japón han desacelerado sus aparatos productivos y la recuperación estadounidense es más lenta de la que se esperaba. La pulmonía en las economías avanzadas tuvo su efecto en los nuevos querubines de la economía mundial, más aún si se consolida el fin del superciclo de los precios de los productos básicos en el mercado mundial.
Asimismo, el riesgo de que la inflación se dispare en las economías emergentes por el sobrecalentamiento de las economías habría llevado a estos países ha adoptar políticas monetarias restrictivas, lo que también está contribuyendo a la reducción del crecimiento del producto.  
Otro elemento de corto plazo que afecta el desempeño de los BRICS es que Estados Unidos ha anunciado que la era de las tasas de interés cero está por terminar, por lo que se espera que mucho del capital que estaba en búsqueda de mejores rendimientos en las economías emergentes comience a volver a los países desarrollados, restando gasolina financiera a las economías emergentes.
Desde una perspectiva más estructural, Roubini sostiene que "la mayoría de los BRICS y otros mercados emergentes han adoptado alguna variante del capitalismo de Estado. Esto implica una desaceleración en las reformas que aumentan la productividad y participación en la economía del sector privado, junto con un mayor peso de las empresas estatales (y de los bancos estatales en la asignación del crédito y el ahorro), así como el nacionalismo de recursos, el proteccionismo comercial, las políticas de sustitución de importaciones industriales y la imposición de controles al capital. Este enfoque puede haber funcionado en las etapas tempranas del desarrollo y cuando la crisis financiera mundial produjo una caída del gasto privado; pero ahora distorsiona la actividad económica y deprime el crecimiento potencial”.
Los BRICS generaron crecimiento y esperanza en el mundo e impulsaron a varias economías pequeñas, como la boliviana. Ahora se anuncian tiempos difíciles, que deberían preocuparnos. Es momento de evaluar las implicaciones que tendría un mundo donde los BRICS podrían convertirse en PIGS.

Gonzalo Chávez es economista.

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