Réquiem por el infame Jacques Vergés

Julián Schvindlerman
lunes, 16 de septiembre de 2013 · 22:29
Aunque  Vladimir Putin está haciendo un trabajo formidable en su favor, Bashar al Assad debe estar lamentando el fallecimiento, el mes pasado, de Jacques Vergés, el mentado "abogado del diablo” que llegó a defender en corte al nazi Klaus Barbie, al terrorista palestino-venezolano  Illich Ramírez Sánchez, al jefe de estado del Khmer Rouge en Camboya Khieu Samphan, al negador del Holocausto francés Roger Geraudy y que ofreció sus servicios legales al tirano iraquí Sadam Husein y al genocida serbio Slodoban Milosevic. Prácticamente no hubo villano del siglo XX que él no haya querido defender o no lo haya hecho.
Jacques Vergés nació en 1925 en lo que hoy es Tailandia, fruto de la unión de una institutriz vietnamita y un diplomático francés. Su madre murió cuando él era un niño y fue criado en Reunión, una isla del océano Índico. Se educó en una atmósfera de ideales franceses pero vivió enajenado de su propia cultura al ver el colonialismo francés de primera mano. "Es como si hubiera nacido enojado, nacido en guerra”, comentó un amigo suyo. Fundó el Partido Comunista de Reunión y posteriormente militaría en los movimientos comunistas de Francia y Checoslovaquia. Durante la Segunda Guerra Mundial se unió a la resistencia antinazi francesa, luego estudió derecho en París, donde trabó amistad con dos jóvenes camboyanos, Khieu Samphan y Saloth Sar. Este último sería conocido en su adultez como Pol Pot, responsable del asesinato de casi dos millones de personas.
De fuertes convicciones anticoloniales, Vergés alcanzó la fama mundial al defender a guerrilleros argelinos. En 1957 fue abogado defensor de Djamila Bouhired, integrante del Frente de Liberación Nacional Argelino, condenada a muerte por haber realizado un atentado que dejó 11 víctimas fatales. Mientras esperaba la guillotina trascendió que ella había sido torturada en prisión y Vergés montó una campaña internacional por un indulto que llegó a contar con el respaldo del líder soviético Nikita Krushev. En 1962 ella fue liberada y tres años después, Jacques y Djamila contrajeron matrimonio y tuvieron dos hijos. A fines de los años 60 Vergés defendió a miembros del Frente de Liberación Popular de Palestina que habían atacado a israelíes en Atenas y Zúrich y a terroristas alemanes de la Facción del Ejército Rojo. Durante los primeros ocho años de la década del 70, Vergés abandonó a su familia y desapareció del mapa; se rumoreó que estaba en Camboya con Pol Pot o en el Medio Oriente con grupos palestinos. Reapareció en 1978 y se dedicó a batallar judicialmente a favor de terroristas, dictadores, genocidas y parias de diversa calaña.
En 1983 Klaus Barbie fue extraditado de Bolivia hacia Francia. Conocido como "el carnicero de Lyon”, fue acusado de haber torturado, matado y deportado a miles de personas durante la ocupación nazi de Francia. Cuando comenzó el juicio en su contra en 1987, Vergés asumió su defensa legal. El abogado acusó a Francia y a Israel de cometer crímenes contra la humanidad peores que los de Barbie pero perdió el caso. El líder de la Gestapo fue condenado a cadena perpetua y murió en la cárcel en 1991. En 1994 agentes franceses capturaron en Sudán a Illich Ramírez Sánchez, conocido como Carlos el Jackal, buscado por una serie de atentados cometidos durante las décadas del 70 y 80 en nombre de la causa palestina. Vergés lo defendió en las primeras instancias del caso, pero por discrepancias con su cliente lo dejó. Carlos fue condenado a cadena perpetua en 1997. (En 1982 Vergés había tutelado a Magdalena Kopp, activista radical y entonces novia, luego esposa, de Carlos). En 1998 defendió a Roger Geraudy, un izquierdista radical converso al islam, acusado de racismo y negacionismo.  
Luego de la caída del régimen iraquí en 2003, Vergés defendió a varios de sus líderes (entre ellos al Primer Ministro Tariq Aziz) y se ofreció a representar a Sadam Husein, pero su familia optó por otros abogados; fue ejecutado en 2006 en Irak. Ese mismo año moría en prisión Slodoban Milosevic, a quien Vergés quiso salvar de toda condena por sus crímenes de lesa humanidad cuando fue juzgado en La Haya, pero el serbio eligió defenderse a sí mismo. Cuando el Tribunal por el Genocidio en Camboya dio inicio al juicio a Samphan, allí estaba Vergés protegiendo a su amigo de la juventud. "Mi ley es estar en contra de toda ley”, dijo años atrás al New York Times.  
Murió a los 88 años de edad en el hogar parisino de un amigo, en la misma casa que cierta vez habitó, y en la misma habitación que falleció - paradójicamente- Voltaire.

 Julián Schvindlerman
es escritor y analista político.

Confidencial

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