Editorial

Accidentes y derechos humanos

miércoles, 18 de septiembre de 2013 · 20:40
Un fin de semana, el recientemente pasado, dejó un saldo de siete muertos y 39 heridos, producto de 50 accidentes registrados en las calles y carreteras del departamento de La Paz. 30 de los 50 hechos se produjeron en el área urbana, mientras que 20 sucedieron en zonas rurales. Se trata, en su mayoría, de fallas humanas, descuidos o infracciones de los conductores a las normas y señales de tránsito. En un par de casos, los accidentes de carreteras sucedieron porque los choferes manejaron sin precaución o no usaron debidamente luces de señalización.
Convengamos en que este tipo de incidentes se registra en todas las carreteras del mundo, probablemente sin excepción, pero sucede que en Bolivia la frecuencia y gravedad de los hechos de tránsito con víctimas mortales es verdaderamente preocupante. Una parte tiene que ver con el estado de calles, caminos y rutas; pero otra depende de factores humanos y éstos atañen a los ciudadanos en general (conductores y pasajeros) y autoridades.
Los primeros -quienes están al volante- no terminan de asumir la responsabilidad que implica estar al mando de un vehículo, no sólo con la vida propia sino con la de los demás. Producto de ello, constantemente se registran conductores ebrios, vehículos en mal estado,  excesos de velocidad, choferes que exceden las horas normales de trabajo y manejan en estado de somnolencia, y un largo etcétera que hace parte de un corolario permanente de causas para la tragedia. Son ciudadanos también los pasajeros que cruzan donde les viene en gana a riesgo de ser atropellados, que exigen precios en el transporte pero no seguridad ni condiciones mínimas de comodidad y quienes tampoco respetan las señales de tránsito.
Los segundos, las autoridades, pecan por falta de consecuencia y criterio en el control del tráfico en ciudades y carreteras. De cuando en cuando deciden hacer batidas donde sancionan a diestra y siniestra, pero la mayoría del tiempo brillan por su ausencia, especialmente en el control de velocidad en carreteras o en las condiciones de vehículos y choferes. También suelen hacer despliegue de fuerzas para pedir licencias en cualquier esquina, pero no idean operativos permanentes para detener a quienes conducen en estado de ebriedad, todos los fines de semana en todo el país.

Hace algún tiempo se mencionó que el número de víctimas mortales en accidentes en el país era tan elevado que se podía denunciar esta situación como un asunto de lesa humanidad. Puede parecer un exceso, pero sin acciones decididas de educación ciudadana y control de las autoridades, pronto dejará de serlo.

En todo el mundo se registran accidentes, pero en Bolivia la frecuencia y gravedad  de los hechos de tránsito es verdaderamente preocupante.

Confidencial

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