Menudencias

De discriminación a contubernio

Juan León Cornejo
miércoles, 18 de septiembre de 2013 · 20:44
Una de las causas del cansancio ciudadano,  que le dio vuelta a la tortilla política en  2003, fue el fracaso de los pactos partidarios de gobierno. Tras el despertar democrático de 1982, los afanes partidarios por disfrutar del poder político bastardearon el sistema de alianzas. El ejercicio de ese poder cruzó puentes ideológicos para llegar a un cauce de reparto de cuotas de poder. Cada partido, según su peso específico, a veces ínfimo, y su capacidad negociadora, a veces grande, tenía su feudo. ¡Hasta que la gente dijo ¡basta!, y exigió cambio.
Una década después, aunque con otros actores, el cambio está nomás en el punto de partida. Las causas de ruptura y los pretextos de alianzas son los mismos. A un lado, los amigos de antes que pasan a la vereda de enfrente y son culpables de todo lo malo. Al otro, los enemigos de ayer son hoy aliados razonables, eficientes e inteligentes.
Hasta el 2010, el Movimiento Sin Miedo (MSM) era ejemplar en administrar la Alcaldía de La Paz. Tanto que el presidente Evo Morales pretendía incluso "clonar” a su alcalde, Juan del Granado. ¿Se acuerdan?. Eran tiempos en que los sin miedo eran aliados del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Dos años después, el oficialismo culpa a sus aliados de entonces de la migración que, conforme al Censo Nacional de Población y Vivienda 2012, le disminuyó población a La Paz. De acuerdo con el Vicepresidente, el MSM "hizo poco o nada” para impedir que 10.000 personas se vayan cada año de La Paz, en una tendencia que comenzó en 2006.
En los tiempos de alianza en La Paz, el diablo estaba en Santa Cruz. La conspiración opositora se extendía desde allá a toda la "media luna” del oriente y los valles del sur. En los predios de la Feria estaban las armas  con que se  planeaba magnicidio. Mientras el juicio por presunto terrorismo tambalea, junto a la parte acusadora, antiguos dirigentes cívicos y empresariales están en prisión o en el exilio.
El Vicepresidente dice hoy "con Santa Cruz, hacemos mejores inversiones conjuntamente, entre la Gobernación y la Alcaldía. Tenemos diferencias políticas, pero al momento de trabajar, estamos juntos”. El Presidente felicita a sus dirigentes por suspender sus protestas contra el censo.
Al margen de acuerdos o desacuerdos con dirigentes cívicos o regionales por el censo, todo gira, igual que hace 10 años, en torno a intereses coyunturales. Más específico, en torno al interés de consolidar un gobierno perpetuo, como anunció el Mandatario.
El Gobierno lleva agua a su molino  e impide el paro que amenazaba opacar la presencia del Jefe de Estado en Santa Cruz con una oferta de conteo de población en   2015 (después de la elección del 2014) e incluir a los dirigentes cívicos en la evaluación del censo 2012.
Tras el paro en La Paz, en cambio, sólo ofreció "la información que sea necesaria” sobre el censo. Pero García Linera anunció que el Gobierno "tiene recursos para invertir, pero  que "no puede ejecutar” porque el municipio "no autoriza nada y asume una actitud de obstaculización”. A los dirigentes de Tiquina, en cambio, les ofreció compensaciones por la baja de su población.
Respuestas radicalmente diferentes a reclamos básicamente similares obedecen, sin duda, a intereses diferentes. Cuesta imaginar que se trate de discriminación. No hay elementos que sustenten esa suposición, pero es posible  sostener la idea de que todo está en función de intereses coyunturales con miras a la elección del 2014.
Mientras estaba vigente la alianza MAS-MSM hasta el 2009, La Paz era firme bastión político del Gobierno. Junto a las de El Alto, las protestas de su gente fueron determinantes para el proceso de cambio que comenzó en el 2003. Pero la reciente elección municipal, más que decisivo respaldo al exaliado del oficialismo, puede interpretarse como toma de posición opositora.
En ese escenario de pocas posibilidades de recuperar apoyo ciudadano es lógico que el oficialismo encomiende sus chances políticas en La Paz al voto duro del campo. Y que vuelque ahora sus esfuerzos para consolidar apoyo ciudadano en Santa Cruz, donde la oposición política fue descabezada y los intereses económicos-empresariales pesan más que las posiciones ideológicas. Santa Cruz, al fin y al cabo, tiene peso similar a La Paz, en cuestión de votos.
El tema es en qué medida esos acuerdos, pactos o contubernios satisfacen esperanzas de la gente. Los hechos del 2003 y la historia enseñan que su capacidad de espera es relativamente poca. Por eso, el lapso más largo de gobierno fue de 12 años, con el MNR, que realmente promovió cambios profundos en el país.

Juan León Cornejo es periodista.

Confidencial

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