Anunciada fábrica de cemento en Oruro

Editorial
jueves, 26 de septiembre de 2013 · 20:59
Pese a que varias (aunque no todas) de las empresas creadas por el Estado en los últimos años tienen un funcionamiento inadecuado, el Gobierno persiste en esa idea. Ahora anunció que destinará 306 millones de dólares en la construcción de una fábrica de cemento en Oruro.
Existen varios casos que demuestran la ineficiencia estatal en este plano. El de Papelbol, ubicada en Villa Tunari, es paradigmático.
Seis años después del inicio del proyecto éste sigue sin arrancar. En 2007 el Gobierno lanzó la idea y destinó 13 millones de dólares para ello. La empresa brasileña D’Andrea ganó la invitación en 2008, pero después fue acusada de no cumplir con los plazos y el plan fue detenido; recién en 2012 se adjudicó la construcción a otra empresa, la china Vicstar. El contrato con ésta establecía que la fabricación de papel empezaría en marzo de este año, pero luego el plazo fue recorrido a octubre y ahora se señala que las operaciones empezarán a principios de 2014, ¡siete años después del inicio del proyecto!
Hasta ahora se han erogado 25 millones de dólares para el mismo. Especialistas han señalado que un lugar de alta humedad, como Villa Tunari, no es el más apto para la instalación de esa fábrica. También existen dudas de si el gas natural que le debe proveer YPFB será suficiente y si la energía eléctrica para permitir las operaciones llegará de manera homogénea.
Cartonbol, la empresa "hermana” de Papelbol anda un poco mejor, pero también con muchas dudas. Aunque ya funciona, en el departamento de Oruro, no se sabe cuántos son sus ingresos ni en cuántos años logrará recuperar los alrededor de 60 millones de bolivianos que costó su puesta en marcha. Quizás no lo haga nunca.
Hoy el Gobierno anuncia instalar una fábrica de cemento en Oruro. Si se da la misma "eficiencia” que para Papelbol, esta usina empezaría a operar dentro de siete años, en 2020.

Fuera de bromas, puede que no sea la mejor idea en términos empresariales; pero, lo más preocupante sería que estuviera motivada por el desdén a la iniciativa privada y un amor (no correspondido) a la idea de que el Estado debe involucrarse en tareas de producción. Actualmente en Bolivia las empresas privadas cementeras que existen no pueden abastecer la totalidad de la demanda debido a que tienen dificultades sobre todo de acceso a energía. No hay gas natural suficiente para que estas usinas funcionen. En vez de colaborar a las empresas instaladas en el país a aumentar su producción, cosa que sería más lógica, el Estado inicia un nuevo megaproyecto que, esperemos,  no termine con cifras rojas y endeudando a las generaciones venideras.

El Gobierno anuncia instalar una fábrica de cemento en Oruro. Si se da la misma "eficiencia” que para Papelbol, esta usina empezaría a operar en 2020.

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