Las heridas incurables de la justicia

Leticia Sainz
jueves, 26 de septiembre de 2013 · 21:06
Ahora que el presidente Morales se ha decidido a promover y firmar un decreto de indulto para privados de libertad, han vuelto a la agenda mediática algunos temas vinculados a las debilidades del sistema de justicia que tenemos en nuestro país.
Cuando una autoridad ejecutiva se equivoca, lo peor que puede pasar es perder un tanto de las arcas del Estado;  pero cuando un juez se equivoca se desencadenan una serie de hechos que afectan, a veces para siempre, la vida de familias enteras e incluso de comunidades enteras. A eso le llamo heridas incurables.
El pasado 12 de septiembre recordamos una de esas heridas incurables. Los autores tienen nombres y apellidos, pero eso no es lo importante. Lo trascendental es que un joven de tan sólo 18 años, Juan Gabriel Despot Belmonte, perdió la vida en manos de un sicópata, con todas las agravantes, pruebas y testimonios, y los jueces liberaron al culpable que ahora debe andar en alguna ciudad del mundo disfrutando sus millones.
La familia de Juan Gabriel ha recorrido fiscalías, juzgados, abogados como en una romería pidiendo justicia; los amigos comenzaron dando patadas de impotencia para después hacer vigilias, misas, denuncias; pero nada pudo contra la corrupción del juez que decidió darle libertad sabiendo todos, no solamente él, que minutos después partiría a otros mundos junto a su familia, dejándonos sin el consuelo de que, al menos, nadie puede matar a nadie y quedar impune.
Los amigos de la promoción Lagartos del Colegio San Ignacio, hoy jóvenes de 23 y 24 años, profesionales, todavía se comunican usando las redes y mencionando a Juan Gabriel entre sus principales recuerdos pero aprendieron, a golpes en el alma, que en este país los crímenes no siempre se castigan.
Para quienes vimos crecer a Juan Gabriel para convertirse en un joven lleno de talentos, físicos y espirituales, un genuino joven de su tiempo, su ausencia no puede llenarse. Todavía veo al juez de marras en las calles paceñas o en los cafecitos aledaños a los edificios de la Corte como si nada hubiera hecho, como si sus acciones no tuvieran consecuencias.
Mejorar la justicia es lo que todos y todas queremos. Es un anhelo nacional que no se soluciona con un decreto de indulto. Comencemos, por ejemplo, revisando los presupuestos que son, en definitiva, la muestra de lo que asignamos como importante. El Órgano Judicial en Bolivia, tiene solamente el 0,15 % del Presupuesto del Tesoro General de la Nación y, además, se le desembolsa la mitad porque la otra mitad proviene de recursos propios. Un Poder Judicial que sea realmente un Poder Moral, Ético, que defienda a la sociedad, podría evitar estas heridas incurables que tanto daño nos hacen.
Juan Gabriel ha partido hace cuatro años, su recuerdo permanecerá por siempre pero alguien debe hacerse cargo de que su muerte sea sancionada como corresponde
.

Leticia Sainz es periodista.

  Mejorar la justicia es lo que todos y todas queremos. Es un anhelo nacional que no se soluciona con un decreto de indulto.

Página Siete se reserva el derecho de editar, por razones de claridad y extensión, todas las colaboraciones no solicitadas.

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete.

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día.

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.

Valorar noticia

Comentarios

Otras Noticias