Los ataques del Presidente a Villena

Editorial
viernes, 27 de septiembre de 2013 · 20:45
No es la primera vez que el Gobierno se lanza contra el defensor del Pueblo, Rolando Villena, pero lo ocurrido hace unos días es el ataque más fuerte, ya que fue el propio Presidente  el que lo hizo. Luego, los acostumbrados locuaces diputados del oficialismo le hicieron, como siempre, eco al Jefe de Estado.
La polémica empezó cuando el defensor dijo que el exministro de Gobierno Sacha Llorenti debería renunciar a su cargo de embajador de Bolivia ante la ONU para esclarecer las circunstancias en las que se produjo la fuerte represión a indígenas del TIPNIS en la localidad de Chaparina, hace dos años. Fue aquél un pedido normal para alguien que defiende los derechos humanos, en este caso el defensor. La reacción fue, como suele ser en el Gobierno, excesiva y agresiva. "Este señor (Villena) es el mejor instrumento de la derecha en este momento”, dijo el Presidente en Nueva York, donde participó en la Asamblea General de NNUU. Pero además hizo una admisión interesante: "Ahí debo reconocer yo, es el error que he cometido, yo había sugerido a los movimientos sociales que Rolando Villena sea defensor del Pueblo (…). Yo pensé que realmente iba a responder”.
Así que, primero, se confirma que la decisión de la bancada del MAS de apoyar la elección de Villena no fue "espontánea”, como se había informado hasta hoy, sino ordenada por el Presidente (las "sugerencias” de Morales son instrucciones, claro está).
Donde se equivoca el Primer Mandatario es en creer que como él instruyó la designación de alguien, entonces "debe responderle”. No, no funciona así una democracia en la que existen leyes y normas, y las autoridades deben someterse a ellas y no a los caprichos, deseos y órdenes de sus superiores. Eso incluso debería valer para ministros de Estado. La declaración del Presidente refleja con claridad cuál es su visión sobre el poder: "si tengo tuición sobre la designación de alguien, entonces esa persona debe hacer lo que yo diga”.

La reacción de Villena fue lógica y firme: "Por el mandato constitucional y por mis principios, no he recibido ni recibiré instrucciones ni me someteré a ningún órgano del Estado, y menos lo haré con un partido político, agrupación, organización, grupo o interés privado o corporativo, extremos que hacen a la razón de ser y legitimidad de mi mandato”. O sea, se somete a la ley. De paso ratificó su pedido de que se suspenda a Llorenti para no dejar "impune” la represión en Chaparina. Como corolario, una constatación: si algo le hace bien a la gestión e imagen de Villena es que el Presidente lo ataque en algo que nadie respalda fuera del Gobierno: la protección a Llorenti.

La reacción fue, como suele ser en el Gobierno, excesiva y agresiva. "Este señor (Villena) es el mejor instrumento de la derecha en este momento”


Valorar noticia

Comentarios

Otras Noticias