Nollywood y la cultura africana

Hugo Víctor Ramírez V.
jueves, 2 de enero de 2014 · 22:27
Al participar en algunos foros destinados a la exposición de películas nigerianas -cortometrajes, propiamente hablando- nos quedamos con la impresión de que los elementos culturales africanos que más se exponen al público son extraídos en su mayoría de la vasta tradición oral africana, muy enraizada y vigente en varios países del continente. La tradición oral africana es extensa y variada, es así que no sorprende que la industria del cine nigeriano haya fijado su atención -ya desde hace una década y con mucho éxito, pues se producen en el país entre mil  y 2.000 películas anualmente- en la religión (el vudú: muy relacionada con sacrificio de animales domésticos y objetos de diversa índole), la magia y la hechicería, entremezclándolos con historias de amor, traición y venganza, sin olvidar ese vivo toque de poscolonialismo europeo.
La producción de películas en la meca del cine africano, conocida como Nollywood, tal como se llama a la industria cinematográfica nigeriana, alcanza  cifras equivalentes e incluso superiores a las realizadas en   Estados Unidos y la India. Los prolíficos directores y productores de cine africanos lanzan al mercado miles de películas por año, las que en su gran mayoría se quedarán como producciones caseras, filmadas con simples videocámaras en cuestión de horas o días y con un presupuesto que ronda entre los 10.000 y los 30.000 dólares americanos. Muchas de ellas no lograrán  ser exhibidas en los cines (en Nigeria se cuenta con pocas salas para el público), y se propagarán mayormente -mientras no sean víctimas de la piratería a los pocos días de exhibición- localmente por medio de videocasetes expuestos en los clubes de video, quioscos y tiendas por un par de billetes.
Por supuesto, en Nigeria no todo lo que se produce puede clasificarse -como varios críticos occidentales de cine demandan- como material que incita al shock cultural o a la propagación de clichés acerca de África. Actualmente, muchos directores de cine prefieren saltar esquemas y ocuparse del proceso poscolonial en el continente negro y se animan a producir trabajos que alcancen a ser dignos de competir en los festivales de cine internacionales; sin embargo, se debe reconocer que la influencia de Nollywood es tan grande que aún no se ha conseguido lograr un verdadero despegue del séptimo arte africano. Una triste realidad que contrasta con un cine local ocupado en la ininterrumpida producción de filmes destinados casi exclusivamente al mercado interno, que prefiere y espera ansioso por repasar una y otra vez historias de brujería, amor y venganza.

Hugo Víctor Ramírez V. es analista.

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