Hablando de energía

Nuestro gas en 2014

Carlos Miranda Pacheco
jueves, 2 de enero de 2014 · 22:24
El uso del petróleo y del gas tiene dos problemas: son difíciles de sustituir y contribuyen fuertemente al calentamiento global.  Por eso los países industrializados favorecen el consumo de gas natural como el mal menor.
Esto explica por qué las tasas de crecimiento de consumo de gas son mayores que las del petróleo. Su producción y consumo son sensiblemente afectadas, a corto y mediano plazo, por las políticas que adoptan ciertos países.
Así tenemos que Estados Unidos ha decidido, por resultados de la explotación de gas de lutitas (shale gas) en su país, lograr el autoabastecimiento de su mercado, que es el mayor del mundo, para   2016. Tratando de repetir esos éxitos están ahora Argentina y también Arabia Saudita.  
Esa especie de introspección norteamericana está siendo aprovechada al máximo por Putin para lograr cumplir sus planes de devolver su posición protagónica a Rusia a través del suministro de gas.
Con el inicio de la construcción del sistema de gasoductos procedente de Rusia por el sudeste de Europa, este continente ha quedado librado a su suerte en  relación con el gas.
China, que es uno de los mayores contaminadores del planeta, desde hace varios años está firmemente encaminada a disminuir ese su horrible rol. Para ese efecto es parcialmente dueña de grandes campos en Australia que están siendo desarrollados para suministrarle LNG.
Sus compañías nacionales están realizando exploraciones y explotaciones de gas en su territorio con modestos éxitos. También asociadas con Shell, están preparando la explotación  shale gas  en su país. Lo más importante es que China ha llegado a un acuerdo con Rusia para la provisión de gas ruso.
Por otro lado, también el segundo semestre de  2013  se ha botado con éxito la quilla de lo que será la primera planta flotante de LNG: la estructura metálica flotante más grande que se ha construido.  
Será modelo para otras plantas en lugares con gas remoto para que esas producciones ingresen al mercado.
Por otro lado, la navegación, todo el año por el mar Ártico, y la ampliación del Canal de Panamá, facilitarán el tráfico de LNG para todo el mundo.
Finalmente, en 2013 dos países latinoamericanos con importantes empresas estatales petroleras han decidido aceptar la inversión extranjera para la explotación de sus recursos: Brasil para los gigantescos campos de PreSal, y la búsqueda de campos de gas en tierra firme; y México, que después de 75 años de monopolio energético estatal (petróleo y electricidad), también aprobó  aceptar inversión extranjera.
Esos acontecimientos y otros ocurridos localmente afectarán nuestra industria en 2014 y los años posteriores.
Estamos con suerte, con el pozo Margarita 6, el salvavidas español llegó antes que el francés. Así podremos cumplir con el mercado interno y los contratos con Brasil y Argentina.
Esto implica que, a corto plazo, estamos bien, pero al mediano plazo los problemas persisten. Tenemos exploraciones atrasadas y se pretende recuperar tiempo con inversiones, pero en la exploración petrolera no se recupera tiempo perdido con dinero.
Ya hemos tirado los dados por más de 2.000 millones dólares. No nos queda más que completar las plantas de fertilizantes del Chapare y las de poliolefinas del Chaco.
Decir que este año empezaríamos a cosechar los primeros frutos de la industrialización de gas es una mentira política piadosa con las que se hacen demagogia. Ninguna de las plantas estará en producción en  2014.
LNG ruso en  Argentina este invierno es el aviso más serio de la competencia que nos espera en ese mercado, que en  2014 debemos darle especial atención.
Los ingresos en 2014 serán mayores por la exportación de GLP en Santa Cruz y el Chaco.
Pero, 2014 no será muy tranquilo: la ANH informa que regulará el upstream (exploración, producción). Es de esperarse conflictos institucionales, porque YPFB se debe adecuar a la Ley de Empresas.
Finalmente, no se debe esperar inversiones extranjeras en el sector. Se ha prometido, sin cumplir, una ley nueva. En cambio en México y Brasil los horizontes son claros. Por este motivo tampoco se puede asegurar inversión china. Como dice un amigo: "los chinos son señores que en negocios no creen en cuentos chinos”.

Carlos Miranda Pacheco es ingeniero y analista energético.

 

 


   

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