Temor de guerra civil en Sudán del Sur

Editorial
viernes, 3 de enero de 2014 · 21:15
La tragedia de Sudán del Sur es la tragedia de África y de otras regiones subdesarrolladas: la falta de institucionalidad, la escasa experiencia democrática, las huellas dejadas por la terrible colonización europea, la desconfianza étnica, todo ello se junta para conformar un cóctel destructivo, dramático, desesperanzador.
Hoy en Sudán del Sur se registran miles de desplazados, miles de muertos y una violencia que podría salir de control y convertir a los actuales choques en una completa guerra civil. Este país acaba de nacer como un nuevo Estado en 2011, tras 22 años de guerra por su independencia de Sudán. Sudán del Sur, conformado mayoritariamente por personas de religión cristiana o animista, estaba oprimido por las fuerzas de Sudán (musulmán).
Tras dos años de esperanza luego de  su independencia, la crisis empezó hace unas semanas por un motivo que es transversal a otros países en África: el enfrentamiento étnico. El presidente Salva Kiir, que pertenece a la etnia dinka, acusó a su vicepresidente, Riek Machar, de preparar una sublevación. Machar es de la etnia nuer. Las acusaciones mutuas han hecho que se registre una escalada de enfrentamientos entre estas dos etnias. Varios países africanos han enviado comisiones para intentar resolver el problema y  Naciones Unidas ha desplazado 5.500 soldados en el territorio para intentar controlar los enfrentamientos. Líderes de otros países africanos han exigido al presidente Kiir que recuerde que en los enfrentamientos étnicos en Ruanda murieron millones de personas cuando no se detuvo a tiempo la lucha entre tutsis y hutus. Tras alzarse en armas, Machar controla ya algunas de las más importantes ciudades del país, pero se ha mostrado dispuesto a negociar un acuerdo de paz con la condición de que el presidente Kiir renuncie.
La cifra oficial de muertos asciende a "miles de personas”, informó el encargado de la misión humanitaria de NNUU en el país. Por su parte, la responsable internacional de la oficina de derechos humanos de  Naciones Unidas, Navi Pillay, denunció la existencia de fosas comunes en las que existen cadáveres de cientos de personas de ambas etnias.

No ayuda en ningún sentido el hecho de que casi el 100% de los ingresos de Sudán del Sur provengan del petróleo, lo que convierte a su economía en altamente dependiente y, además, alienta las disputas por el control de esa riqueza. Las etnias principales (dinka y nuer) y otras decenas de grupos étnicos menores realizan una serie de acciones violentas para controlar los pozos petrolíferos, lo que hace temer una escalada de violencia difícil de resolver.

En Sudán del Sur se registran miles de desplazados, muertos y una violencia que podría salirse de control y convertir a los actuales choques en una guerra civil.

 

 


   

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