Pluri-multi

Un modelo con elementos del 52          

Carlos Toranzo Roca
martes, 30 de septiembre de 2014 · 19:59
El modelo económico que sigue y despliega el MAS desde hace casi nueve años no es para nada un socialismo del siglo XXI, tampoco es un capitalismo andino amazónico, ni tiene nada que ver con una construcción post-liberal. Lo que está en escena es una reproducción ampliada y más profunda de lo que hizo la Revolución de 1952 en sus primeros años; es decir, la construcción de un capitalismo de Estado, con un fuerte despliegue de la economía mixta, en la cual el Estado es parte nodal de la economía, como también lo  son los actores privados, la empresa privada, sea nacional o extranjera.
La economía plural que, al inicio tenía muchos ruidos poéticos comunitarios, se resume en un fuerte control estatal de los recursos naturales, en especial los hidrocarburíferos,  no tanto los mineros, con la compañía de un avance cada vez más intenso del capitalismo agropecuario de Santa Cruz, departamento que puso a los pies del MAS a todos sus sectores oligárquicos para construir la alianza de los empresarios cruceños con el Estado.
Da la impresión que el MAS logró el sueño del MNR, una nueva Marcha al Oriente, esta vez los marchistas son los líderes del MAS, las nuevas élites económicas cruceñas de piel morena, que absorben, atemorizan o cooptan a lo más   granado del empresariado tradicional   cruceño para cumplir el sueño del MNR, que era lograr una producción  capitalista agropecuaria en Santa Cruz.
La metáfora de todo esto es que la Feria de Santa Cruz es también del MAS y de los empresarios collas que acompañan al empresariado tradicional cruceño. Estos empresarios hacen sus negocios y dejan que el MAS haga la política (como también sus propios negocios).
Pero la otra parte del sueño emenerrista: el desarrollo de una gran industria y el despliegue de un proceso de industrialización en el occidente, esa porción del sueño no está cumplida y parece que no se cumplirá, pues si algo hace el modelo económico actual es crear una suerte de enfermedad holandesa, que expresa que es rentable solamente producir materias primas.
Por tanto, se pone en escena la reedición más intensa del desarrollismo extractivista, el despliegue de un modelo primario exportador, basado en la explotación de gas y minerales.
La variante o enriquecimiento a este núcleo de la economía es el capitalismo agropecuario cruceño. La producción industrial manufacturera es más   débil   y lo será más todavía si el dólar sigue apreciado, pues con un dólar barato es más fácil importar todo, manufacturas e inclusive alimentos. De tal manera que aunque hay seguridad alimentaria, se está perdiendo la soberanía  alimentaria.
Si el modelo revolucionario de 1952, a pesar de la Reforma Agraria, fue anticampesino  y otro tanto aconteció en la fase del neoliberalismo, hoy, con el modelo estatista, a pesar de las palabras sobre la economía plural, el modelo económico es aún anticampesino.
Los campesinos sólo tienen futuro si van a producir coca y sus derivados, por eso la carretera sobre el TIPNIS, pero no hay una propuesta económica para un desarrollo económico ágil de la economía y agropecuaria campesina, ¿para qué? si para eso está la agropecuaria oriental y el empresariado cruceño, aliado del régimen.
Y si el MNR pensaba su estatismo económico junto a una gran centralización económica y política, otro tanto acontece con el MAS. La paradoja es que este partido "fundó” un Estado autonómico, pero en la práctica se centraliza cada vez más, de manera que los gobiernos subnacionales, sean de nivel departamental o municipal, van perdiendo competencias, las mismas que son controladas por el Gobierno central. El "infame” neoliberalismo fue más descentralizador que el Estado autonómico actual.
Quién puede negar que el MNR de 1952 creó un Estado corporativo, intentando absorber a la sociedad civil dentro del Estado, pero su intento fue pálido y de muy poco tiempo; en cambio, el MAS construye un Estado corporativo, donde los movimientos sociales, sean cocaleros, cooperativistas mineros, mineros, choferes, campesinos, gremiales, son otras tantas corporaciones que han sido deglutidas por el Estado.
Nadie puede negar que el MNR del 52 hizo inclusión social, fue democratizador en lo social, pero en el presente tampoco nadie puede negar que el MAS ha construido otro piso de la inclusión social, pero junto al despliegue de un gran autoritarismo  político que no respeta plenamente las libertades democráticas, los derechos humanos, la libertad de expresión, ni la libertad de opinión.


Carlos Toranzo Roca es analista.

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