Cara o cruz

La victoria del MAS y el rol de Tuto Quiroga

Raúl Peñaranda U.
miércoles, 15 de octubre de 2014 · 20:43
El  pretexto de Jorge Quiroga no tuvo fundamento. El expresidente señaló al iniciar su campaña que no era su intención dispersar el voto opositor y que, en ese sentido, renunciaría el domingo previo a los comicios si no estaba él como mejor ubicado entre los opositores. Llegado ese día, Tuto dijo que no confiaba en las encuestas, que éstas eran pagadas (no se sabe por quién), y que él marchaba segundo en la intención de votos. Ello, como se sabe, se comprobó falso. No cumplió con su palabra. Y la palabra empeñada debe ser sagrada, más aún para un político que desea conducir los destinos de la nación.
En mi columna que tiene la fecha del 28 de agosto me mostré contrario a la candidatura de Tuto Quiroga. Mi argumento era muy simple: llegar un minuto antes del cierre de las listas y presentar una candidatura opositora adicional a las otras solamente iba a beneficiar a la candidatura de Evo Morales.
Los demás, finalmente, venían haciendo política durante años en Bolivia, a diferencia del candidato del PDC, que apareció sólo para la justa electoral.
De no haberse presentado, o de haber negociado una alianza con UD, la oposición hubiera podido tener 13 en vez de los nueve senadores que están ahora previstos, según el conteo rápido del domingo (cuando escribo este texto no se habían conocido todavía los resultados oficiales finales). Y el MAS, por lo tanto, hubiera tenido 23 senadores, menos de dos tercios en esa Cámara.
Entre los diputados plurinominales, es decir de lista, hubiera ocurrido algo similar. La oposición hubiera logrado restarle seis diputados, para dejar al MAS en 79, menos de dos tercios. Y ello sin aumentar el caudal de votación para la oposición, simplemente logrando los mismos votos de lo que pudo haber sido la alianza PDC-UD.
En el caso de los diputados uninominales también se vio esa situación. Muchos de los candidatos opositores perdieron porque canibalizaron entre ellos su ya escasa votación. La presencia de Quiroga impidió que los candidatos uninominales opositores venzan en las circunscripciones   40 de Tarija, 56 de Santa Cruz y 59 del Beni. Tres en total. Para agravar más aún la situación, si el MSM hubiera logrado un acuerdo preelectoral con los otros dirigentes opositores podría haber garantizado para su partido los cuatro uninominales de La Paz más el de la Circunscripción 30 de Oruro.
 En todas ellas salió segundo después del MAS. Los votos que le restaron el PDC y UD le impidieron ganar. O sea que el MSM tendría hoy, de haber aceptado el camino de la unidad, por lo menos cinco diputados y no sólo uno como tiene hoy (que perderá si es que el partido no logra el 3% de los votos).
En esa ilusoria Cámara de Diputados (con la misma cantidad de votos obtenidos por UD, PDC y MSM) el oficialismo hubiera tenido apenas el 52% de los escaños y no los (virtuales) dos tercios de ahora, que le permitirán aprobar la reelección indefinida de Morales. Así de grave.
Mi argumento no va en contra de que el MAS gane las elecciones, no. Para ellos, obviamente, a mayor cantidad de votos, mejor. Mi reflexión va en el sentido de que apuntalaremos la democracia siempre que exista un mayor equilibrio entre las fuerzas opositoras y oficialistas.
Las inquinas personales, los egoísmos, los afanes de figuración pesaron más que el interés de la democracia y del futuro de los ciudadanos que Quiroga dice representar. Lo mismo se puede decir de Juan Del Granado, que rechazó un acuerdo de unidad y que ha puesto a su partido en una situación de cuasi extinción. De no ser por el enorme capital político que tiene Luis Revilla estaríamos presenciando hoy las exequias el MSM.
En mi columna mencionada líneas arriba dije que Tuto, Samuel y Juan debieron reunirse y analizar esta situación, que era obvia para mí y muchos otros analistas y encuestadores. Sé que algunos de ellos los llamaron insistentemente para que se unieran y no fueran directamente al despeñadero. Tengo información de que les proveyeron gráficos y tablas, pero que los candidatos no escucharon. Y así de mal les fue. Y también a sus votantes.
 

Raúl Peñaranda es editor del suplemento dominical Aldea Global.

 Los afanes de figuración pesaron más que el interés de la democracia y del futuro de los ciudadanos que Quiroga dice representar.

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