La promesa de modernidad en la campaña electoral

Eliana Quiroz
jueves, 2 de octubre de 2014 · 20:26
La importancia de las TIC (Tecnologías de Información y Comunicación) es que están por todos lados. Nos acompañan todo el tiempo en nuestro celular (más del 90% de los bolivianos y las bolivianas tienen un celular).
 Las vemos en los cafés Internet, en las cabinas rurales de teléfonos, en la chequeadita diaria del Facebook (hay tres millones de cuentas bolivianas en esa red social) o cuando escuchamos de algunas dinámicas ajenas para la mayoría, como el desarrollo de apps, compra de productos y servicios por Internet e, incluso, cuando nos avergonzamos socialmente por ver y compartir vídeos privados que se filtran en la web.
En la ecuación de crecimiento económico, la tecnología es una parte fundamental en todas las teorías económicas. En ese caso, la "tecnología” se refiere a las máquinas dentro de una industria que pueden acelerar y hacer más eficiente un proceso de producción.
Pero cuando hablamos de TIC nos referimos a un espectro más amplio, al uso de estas tecnologías en procesos de conocimiento e información, que están presentes en la educación, el crecimiento económico, las finanzas, la movilización política, la seguridad ciudadana, entre varias otras actividades humanas. Es decir, las TIC tienen la capacidad de cambiar nuestras mentes.
De hecho, una de las promesas electorales con mayor capacidad de convocatoria, y que está flotando como un ánima por encima de los votantes, pero que no se termina de decir claramente, es la promesa de modernidad, de inclusión en el mundo, hasta con un tono de reivindicación ("nosotros también tenemos derecho”).
Por eso, la industrialización está presente en los spots de propaganda, aunque se refiera a una modernidad de hace más de dos siglos, apelando al imaginario que tenemos instalado acerca de ese momento histórico como la negación de la tradición, de generar riqueza, de tener más bienestar.
La promesa de modernidad está también presente en entregables previos a la campaña: computadoras para docentes y estudiantes, como si al tocar las laptops automáticamente nos incluyéramos a las dinámicas globales.
Un satélite que tenemos en mente como un gran cohete que es lanzado a la Luna, como sucedió en la década de los 60 en EEUU o con el Sputnik en Rusia; unos buses PumaKatari con acceso a Internet inalámbrico, un teleférico con tecnología austriaca, incluso los CITE, aunque no enfaticen su contenido tecnológico.
Ahora, incluirse en la modernidad o en la globalización sin plan y sólo por estar presentes es una mala estrategia. Se corre el riesgo de que los grandes del ecosistema te fagociten en corto tiempo.
Así que se requiere una propuesta de cuál será el rol del Estado en esta inserción, qué capacidades hay que promover en la población, cómo potenciar a universidades, empresas, comunidades virtuales para ser exitosos en el proceso.
Siendo que hay intuiciones en las campañas del gran relato que está moviendo a los bolivianos, hoy concentrados en consumir y ser parte del mundo, en ser modernos, como efecto de los cambios de mentalidad promovidos por las TIC, no logro explicarme por qué los planes de gobierno de los cinco partidos políticos en carrera electoral han incluido poco, y sólo de manera fragmentada, algunos contenidos acerca de políticas de telecomunicaciones y TIC.
Con esta constatación empírica y testimonial del día a día en mano, un grupo de internautas propusimos en la web, hace cuatro meses, construir una agenda digital que señale caminos en telecomunicaciones y TIC para ser considerada por candidatos y candidatas en el momento de legislar y gobernar.
Logramos construir un documento colaborativo que fue entregado a candidatos y candidatas la semana pasada. Con esto, los ciudadanos hemos hecho nuestra parte. Aunque estamos prestos a participar cuando se requiera, ahora la pelota está en la cancha de los políticos. Pueden consultar la Agenda Digital construida por la ciudadanía en www.agendadigital.org.bo.

Eliana Quiroz es ciberactivista.

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