El discurso descolonizador como mero apéndice del poder

Freddy Zárate
martes, 7 de octubre de 2014 · 20:54
El entusiasmo discursivo por parte del Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) promovió un revisionismo de la historiografía boliviana. La "nueva” interpretación sociopolítica se enmarcó en resaltar lo autóctono. Oprimidos, pero no vencidos fue el hilo conductor, tanto en investigaciones académicas como en aspectos concernientes a la esfera de lo público.
Un aspecto sugestivo que se fue consolidando de forma negativa dentro del imaginario social es el término "colonialismo interno”. El actual régimen patrocinó la creación del Viceministerio de Descolonización. Sospecho –pudiendo equivocarme– que esta instancia gubernamental es ambigua acerca de estas teorías descolonizadoras.
La pregunta que surge a estos descolonizadores: ¿Qué es realmente lo propio y que es lo ajeno en Bolivia?, ¿se podrá ser auténtico en este mundo globalizado?, ¿habrá alguna implicación visible en la vida cotidiana de los bolivianos acerca de esta política descolonizadora?
Estas preguntas me llevaron a la presunción –tal vez errónea– que todo este discurso descolonizante fue exitosamente amplificado por los medios masivos de comunicación. Pero la vida cotidiana del actual régimen y la población en general no sufrieron modificaciones anímicas en cuanto a paradigmas de modernidad.
El discurso del MAS se aleja de su propio accionar. En estos días de campaña política –todos los partidos políticos, sin excepción  alguna– proponen al electorado industrialización, tecnología, integración y progreso. Esto nos da pie a resaltar que toda esta propuesta descolonizante en Bolivia es un mero pretexto de ejercicio intelectual estéril.
Toda esta noble actividad produce en el fondo "pegas” para sus intelectuales que militan en las filas del proceso de cambio. Obviamente, por hacer esta sacrificada labor propagandística académica perciben salarios, son favorecidos con ítems, son designados directores, son posesionados en viceministerios.
Estos intelectuales instrumentales desde la comodidad contemporánea critican lo ajeno sin desprenderse de ello. Utilizan teorías de moda, citan autores franceses, no se despegan del marxismo y contraponen lo andino en sus interpretaciones. El resultado es una gran cantidad de publicaciones con este tópico, pero ni los propios partidarios del MAS toman en cuenta estas investigaciones de manera reflexiva.
Títulos rimbombantes, como por ejemplo: Despatriarcalizar para descolonizar la gestión pública (Vicepresidencia del Estado Plurinacional); Herencia colonial y política actual: desigualdad social y cambio político en Bolivia; entre muchos otros. Estas investigaciones cumplen una función propagandista interna y externa. En Bolivia estas investigaciones no tienen gran relevancia.
El éxito que suscitó estas teorías descolonizadoras fue en la recepción académica en países extranjeros. Bolivia es vista como un país exótico: la creencia que en Bolivia hubo una refundación institucional, moral, social con la asunción a la presidencia de Evo Morales. Toda esta creencia puede ser resumida en palabras de James Petras que escribió: Bolivia bajo Evo, radicalismo en el exterior, ortodoxia en casa.
La política con Evo Morales o sin Evo continuará siendo el escenario de lucha por el poder. Lo que cambia es el contexto y los personajes.
Por ejemplo, hace medio siglo  el sector obrero aglutinado en la Central Obrera Boliviana (COB) era quien irradiaba y detentaba el poder. En la actualidad, la coordinadora de las seis federaciones del trópico de Cochabamba, encabezada por Morales, es la expresión nítida de poder. Por consiguiente, el discurso descolonizador y sus intelectuales son un mero apéndice a los verdaderos intereses del sector cocalero en Bolivia: conservar el poder.
 
              

Freddy Zárate es abogado.

El discurso  descolonizador y sus intelectuales son un mero apéndice a los verdaderos intereses del sector cocalero: conservar el poder.

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