Vacas obesas

Rolando Tellería A.
martes, 7 de octubre de 2014 · 20:55
     La gente de a pie, así como algunos analistas y gobernantes, cuando no economistas, con frecuencia suelen utilizar los títulos de "vacas flacas” y "vacas gordas”, para referirse a los periodos de crisis y bonanza económica, respectivamente.
En relación al periodo actual de bonanza económica, éste ha sido calificado también -desde el oficialismo- como la década de oro por el extraordinario comportamiento, entre otras variables macroeconómicas, que registran el Producto Interno Bruto (PIB), la inversión pública, las exportaciones y las Reservas Internacionales Netas (RIN).
Sin embargo, si medimos los niveles y volúmenes de crecimiento de estas variables macroeconómicas, comparándolas escrupulosamente con otros periodos de bonanza en la historia económica del país,  el apelativo "vacas gordas” ha sido rebasado por la realidad o, definitivamente, queda muy corto. Diríamos, más bien, que estamos atravesando en un periodo de "vacas obesas”. La diferencia es sustancial.
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española denota en el adjetivo obeso la idea de exceso. En este caso, exceso de gordura.  En efecto, gracias al boom de los commodities en el mercado internacional,  impulsado  sobre todo por el crecimiento de China, cuya economía devora cada vez en mayor cantidad de materias primas, la economía nacional está atravesando por un periodo de "vacas obesas”, sin precedentes en la historia.
Claro, esto también se debe al cambio de lugar en la acumulación del excedente: del sector privado (en este caso transnacional) al Estado, que se produce en  la modificación de los contratos con las transnacionales petroleras.  En términos generales, con los nuevos contratos, de los ingresos netos por la comercialización de los hidrocarburos, el Estado recibe el 80%.
Gracias al auge de la demanda y los precios de nuestras materias primas, las exportaciones bolivianas crecieron  en el  orden del 430%: de 2,9 mil millones de dólares, el 2005, a 12,2 mil millones de dólares, el 2013.
Impulsado por ese boom de las exportaciones, el PIB en este periodo de "vacas obesas” creció más del 300%: de 9.000 millones, el 2005, a más de 31.000 millones, el 2013. La inversión pública, por su parte, producto de los inéditos y altos ingresos que genera el impuesto directo a los hidrocarburos, se multiplicó casi por siete, de 600 millones de dólares, el 2005, a cerca de 4.000 millones, el 2014.
 A su vez,  las Reservas Internacionales Netas  se multiplicaron casi por nueve, de 1.700  millones de dólares, el 2005, a 14.430 millones, el 2013.  
Nunca antes, ningún gobierno tuvo la posibilidad de disponer ese caudal de recursos. La pregunta entonces que surge de inmediato es: ¿cómo estamos aprovechando este envidiable momento histórico de vacas obesas? Me temo que la respuesta no es muy alentadora, pues, más bien, se observa cierta borrachera y despilfarro. El "exceso de grasa” no está siendo bien invertido.
El excedente económico en manos del Estado nos brinda ahora la oportunidad histórica de implementar programas de diversificación productiva para salir de nuestra eterna condición primaria-exportadora, que, como una suerte de maldición, nos persigue desde la Colonia.
Más allá de los bonos, que ciertamente son loables en la perspectiva de una mejor redistribución del excedente en el corto plazo, con excelentes réditos electorales. El esfuerzo debía concentrarse en la modificación de nuestra matriz productiva y el patrón de acumulación en el horizonte del largo plazo, implementando programas, por ejemplo, de sustitución de importaciones.
Dada la extrema dependencia de las materias primas en nuestra economía, una desaceleración del crecimiento de la economía de China sistemáticamente provocará una sustancial caída de la demanda y los precios de nuestros productos de exportación, dando fin, probablemente, a este periodo histórico de "vacas obesas”.
Más adelante será la historia la que juzgará cómo el Estado boliviano, en manos de la nueva oligarquía masista, aprovechó o desperdició este fenomenal periodo sin par.

Rolando Tellería A. es profesor de la carrera de Ciencia Política en la Universidad Mayor de San Simón.

Será la historia    la que juzgará cómo el Estado, en manos de la nueva oligarquía masista, aprovechó o desperdició este fenomenal periodo.

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