Serotonina

¿Presidente millonario, Presidente pobre?

Iván Arias Durán
domingo, 28 de diciembre de 2014 · 20:12
Con ribetes de escándalo se ha informado que el presidente Evo Morales ya es millonario. El patrimonio personal neto del Presidente, sumó este año 3.047.846 bolivianos (437.909 dólares), un 12 por ciento más que los 2.705.052 bolivianos (388.657 dólares) que declaró hace dos años, según un informe consultado este martes 23 de diciembre en la web de la Contraloría General del Estado.
Al llegar al poder, el 22 de enero de 2006, el mandatario declaró un patrimonio de 764.054 bolivianos (109.778 dólares) y, desde entonces, ha cuadruplicado el valor de sus bienes. Morales incrementó este año en un 10 por ciento su salario mensual, hasta los 19.800 bolivianos (2.844 dólares).
En otras ocasiones y cuando hubo polémica al respecto, Morales ha defendido que su patrimonio crece porque recibe de regalo centenares de valiosos tejidos indígenas, pero también el valor de una casa, su parcela de hoja de coca y su ganado camélido.
No entiendo por qué debería alarmarnos que el patrimonio de nuestro Presidente haya crecido, cuando es a todas luces conocido  que de haber estado ganando como dirigente sindical (200 dólares mensuales), desde el 2006 gana como Presidente (ahora 2.844 dólares mensuales) con todos los beneficios que ello implica: casa, comida, gustos y transporte gratis.
En esas condiciones es obvio que sus ingresos crezcan y que es bueno saber que tenemos un Presidente que ha dejado de ser pobre para ser millonario. Esto debería ser un aliciente para que todos los bolivianos y bolivianas dejemos de rendirle culto a la pobreza e indigencia como forma de generar compasión. Lo que no queda claro en  la declaración de nuestro Presidente es cuánto gasta en las pensiones para sus hijos/as, cuánto en sus estudios, cuánto en el pago de sus pasajes y estadía en el exterior e interior cuando le acompañan. Tampoco detalla los gastos en donaciones ni los aportes que hace a su partido, el MAS.
Yo me alegro de tener un Presidente que ha incrementado su patrimonio y no debería ser motivo de vergüenza. También me alegra que el saliente presidente José Mujica de Uruguay tampoco sea pobre. En abril de este año se supo, mediante una declaración jurada que José Mujica posee un patrimonio equivalentes a unos 322.883 dólares. Medido en la moneda nacional, el patrimonio de Mujica, a quien la prensa internacional muchas veces llama "el presidente más pobre del mundo”, es de 7.296.190 pesos uruguayos, y representa un aumento de 73,6 por ciento en comparación con el 2012, cuando informó un total de 4.203.000 pesos.
La principal diferencia entre las declaraciones del 2014 y del 2012 radica en que hace dos años Mujica dijo no tener dinero depositado en cuentas bancarias y ahora manifiesta tenerlas (104.390 dólares). En la declaración de este año, Mujica indicó que en su condición de presidente recibe un salario de 292.193 pesos (equivalente a 12.930 dólares). En cuanto a propiedades, Mujica declaró poseer tres predios por un total de 4.401.000 pesos (194.760 dólares). El presidente es dueño de la totalidad de la chacra donde reside junto a su esposa, valuada 3.861.000 pesos (170.800 dólares) y declaró poseer 50 por ciento de otros dos terrenos, que totalizan 540.000 pesos (23.900 dólares).  En el rubro vehículos, el presidente declaró que posee el 100 por ciento de dos Volkswagen modelo Escarabajo, ambos de 1987, que suman 107.500 pesos (unos 4.750 dólares). El presidente también informó de los montos de sus donaciones y aportes a su partido.
El culto a la pobreza es la trampa de los populistas para mantenerse en el poder. Con las realidades conocidas de los dos presidentes se demuestra que el neoliberalismo, modelo que ambos aplican más allá de los discursos, no es culpable de la pobreza. Si el neoliberalismo y la globalización fueran responsables de la pobreza, muchísimos países tildados de aplicar políticas neoliberales hubieran aumentado la miseria; sin embargo, ocurre todo lo contrario. Solamente China con una apertura sorprendente ha conseguido atraer hacia una mejor vida a más de 250 millones de pobres igual que la India, Singapur, Taiwán y Vietnam.  Como bien dice X. Iturralde: "Mientras que en los países ricos a los pobres les proporcionan medios para que salgan de su estado, en el nuestro es mejor mostrarse como tal para que lo dejen con mayor libertad de acción. Los pobres avanzan y dominan aceras, vías, tierras, en fin todo espacio y merecen la atención de los que con ellos ganan su sustento, se benefician o son políticos. El discurso es simple: aquel que no pueda ganar el sustento diario con su trabajo o aquel cuyas necesidades son superiores a lo que puede ganar con su esfuerzo, debe recibir del gobierno lo que le falte”. Por lo que el que no vive de los pobres, se convierte en el peón de ellos y peor si trabaja con ahínco para no ser precisamente pobre o para evitar el empobrecimiento, al que fácilmente acceden los bolivianos. Lo que da identidad es salir de la pobreza, la lucha contra la pobreza. A no dudarlo, los pobres  no solo quieren vivir bien, sino mejor. No hay nada peor para la vida humana que vivir en condiciones de hacinamiento, sin agua, sin servicios básicos, sin derecho al buen placer.

Iván Arias Durán es ciudadano de la Republica Plurinacional de Bolivia.

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