Lecciones de una encuesta nacional

Editorial
martes, 25 de febrero de 2014 · 21:13
La reciente encuesta nacional de Página Siete y El Deber sobre el escenario político electoral boliviano ofrece información muy útil para analizar el contexto actual. En primer lugar, confirma la popularidad y potencia política del presidente Morales, al mismo tiempo que ratifica que la oposición está debilitada y que su única posibilidad de hacer frente al oficialismo con cierta capacidad de éxito es la unidad.
La encuesta fue realizada a nivel nacional por la empresa Tal Cual, Comunicación Estratégica, en  las nueve ciudades capitales y El Alto, y  ciudades intermedias, con una muestra de 2.250 personas. El resultado establece que la intención de voto a favor de Morales es de 45,7%, frente a 13,4% de Samuel Doria Medina, 9,1% de Rubén Costas y 4,4% de Juan Del Granado. Aparece por primera vez en los sondeos el expresidente Jorge Quiroga, con el 4,2% de apoyo electoral.
Si se le quitan a esos porcentajes la cantidad de indecisos (19%), Morales lograría un porcentaje de 51%. El liderazgo de Morales es claro y, en las actuales circunstancias, lograría un fácil triunfo en la primera vuelta (requiere un apoyo de 40% y una diferencia de 10 puntos sobre el segundo).
Es interesante, empero, el hecho de que Morales no haya aumentado su intención de voto (se ha mantenido entre 42% y 45% desde diciembre de 2012) pese a recientes medidas que aprobó,  como otorgar el doble aguinaldo, ordenar la construcción del teleférico en La Paz u ofrecer millonarias inversiones al departamento de Santa Cruz. Parece ser que su techo es ése, alrededor de 45% (pero de alrededor del 54% si se restan los indecisos).
Sin embargo, las buenas noticias para Morales se extienden al hecho de que su administración cuenta con un muy elevado 73% de aprobación (versus 22% de desaprobación). Ese nivel es el más alto desde el inicio de la gestión del MAS. La anterior medición, en junio de 2013, alcanzaba a 59%. También es elevada la aprobación del vicepresidente Álvaro García Linera, que alcanza al 64% (31% de rechazo). Lo  evidente es que ese grado de aprobación no se traduce de manera automática en intención de voto. Muchos  pueden considerar que el Gobierno tiene rasgos positivos pero ello no quiere decir que votarían por Morales.
 Si los resultados de la pregunta sobre intención de voto se confirmaran en las urnas, Morales no lograría un triunfo tan amplio como en los comicios de 2009, cuando logró el 64% de los votos.
De todas maneras, el escenario aparece despejado para el MAS. El oficialismo cuenta con el candidato más fuerte, con la bonanza económica, con el control de la mayoría de los medios de comunicación, con recursos públicos abundantes al servicio de la campaña, etcétera. No puede haber un mejor contexto.
En sentido contrario, los desafíos para la oposición son enormes. Sus candidatos se muestran debilitados y con escasas posibilidades de tener aumentos importantes de aquí a las elecciones de octubre próximo. El mejor ubicado de ellos, Samuel Doria, lograría un 27% de respaldo frente a Morales, que obtendría 51%, con 22% de voto indeciso. La oposición tiene también el desafío de intentar recuperar el control de alguna de las dos cámaras (existe mayor posibilidad de vencer en Senadores), algo que también -hoy por hoy- parece muy difícil. Incluso si se enfrentara unida al oficialismo, la oposición podría aspirar a tener un 41,5% de los senadores (15 sobre 36); la oposición, dispersa, sólo obtendría 25%.
Por distintos motivos, desde legítimas diferencias ideológicas hasta lógicos personalismos y diferencias regionales, la unidad opositora luce hoy todavía muy distante. Quizás finalmente se agrupen solamente las facciones más afines, y no todas, en torno a un candidato único.

La unidad permitiría a la ahora disgregada oposición tener una mayor presencia en el parlamento , lo que supondría un sano aporte al pluralismo   democrático y un freno a  las tendencias autoritarias que suelen cobijar las mayorías absolutas.

El liderazgo del presidente Morales es claro y, en las actuales circunstancias, frente a una oposición desunida, lograría un triunfo en la primera vuelta

 Es interesante el hecho de que Morales no haya aumentado su intención de voto pese a medidas como  el doble aguinaldo o el teleférico de La Paz.

Confidencial

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