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El derrumbe de los símbolos

Carlos Toranzo Roca
martes, 18 de marzo de 2014 · 20:57
En su discurso para llegar al poder, el MAS usó la idea de ser mejor que todo el sistema político anterior -del cual era parte-, de que lo superaba por ser portador de  los mensajes éticos y de nuevas conductas morales.
Evo Morales criticó, no sin razón,  la corrupción del sistema de partidos anterior, acorraló a los "neoliberales” acusándolos de corruptos. Hoy, conociendo los casos de Sanabria, de Ormachea y de Soza está claro que no pueden hablar de ética; los "neoliberales” eran nada frente al MAS en materia de corrupción.
El MAS, junto a  sus movimientos sociales  y a algunas de sus ONG adictas, expresaron que el proceso de cambio venía teñido de mensajes éticos y, ante todo, que serían un ejemplo de acciones éticas cuando les tocara administrar el poder, pero qué pronto se cayó eso, se derrumbó con Santos Ramírez y los turbios manejos de YPFB, que continúan hasta el presente ante el silencio complaciente de los encargados oficiales de velar por la transparencia.  
La extorsión es una política de Estado que se usó  para destruir a la oposición, pero, paradójicamente, su resultado fundamental fue clarificar que el MAS es más voraz en corrupción que todo el pasado inmediato; los "neoliberales” quedaron chicos frente al Estado masista que se funda en la corrupción.
Muy pronto la familia Terán, ésa de prosapia cocalera, de militancia y de activismo en favor del MAS, se hundió en el pantano de la corrupción por su conexión con el narcotráfico. Este último es también una marca del régimen, debido a las grandes libertades que da el Gobierno a los cocaleros; es decir, a uno de los eslabones del negocio ilícito.
La corrupción llegó tan profundo que se comió a DIGCOIN, sin que se haga nada en materia de justicia. ¿Para qué hacerlo si eso iría contra las políticas oficiales? ¿Dónde se desvió la coca administrada por esa institución? La indiferencia ante el exceso de plantaciones de coca implica admitir la corrupción;  la permisividad con que se actúa en el ataque al circuito coca-cocaína es expresión de corrupción, la multiplicación del contrabando implica lo mismo.
Los movimientos sociales en el poder han dado muestras de voracidad en el uso de la administración del Estado y han dado varias señas de caer en la corrupción; son corporaciones favorecidas por el Estado, aquí sí hay reciprocidad. El Gobierno no juzga sus acciones ilícitas simplemente porque esos movimientos sociales lo apoyan.
El MAS nace del sindicalismo, emerge  de los sindicatos, en especial de los sindicatos cocaleros, se formó, con la ayuda de Filemón Escóbar, a la usanza del sindicato minero, con su idea corporativa de la política, con sus sueños de estatismo económico, con la virulencia de los  discursos antiimperialistas de los mineros.
De ese modelo político surgió el MAS; sólo a última hora este partido y su líder se subieron al carro de la defensa de los pueblos  originarios. Ese discurso de legitimación emitido desde el poder ha llamado la atención fuera del país y ha concitado amores de las cooperaciones bilaterales y multilaterales. El MAS se ha presentado como el máximo defensor de la Madre Tierra, como celoso guardián  del medio ambiente.
Pero, cuáles son las realidades: el conflicto del TIPNIS ha demostrado de manera descarnada que una cosa era el discurso en favor de los indígenas, pero que  otra  distinta  son las acciones y la política estatal,  pues ésta es irrespetuosa y represiva contra los indígenas.
En el presente ya no se ataca solamente a los indígenas de tierras bajas, sino que el Gobierno también reprime a los del Conamaq.  Se desnudó que ese indigenismo era falso, pues lo que se impone es la idea sindical y cocalera de manejo del poder. ¿Y la defensa de la Madre Tierra? Otra vez: un discurso de legitimación frente a una realidad en la cual se impone el desarrollismo extractivista, que no posee respeto por el medio ambiente. El modelo  desarrollado por el Gobierno no es amigable con el medio ambiente ni con los indígenas.  
¿Dónde está la defensa de la ética y el accionar ético del Estado  y de la administración estatal? ¿Dónde está la lucha contra la corrupción? ¿Dónde están las acciones éticas de los movimientos sociales que administran  parcelas del poder? ¿Dónde está el respeto por los indígenas? ¿Dónde está el culto por la Madre Tierra? Simplemente no existen. El MAS ha derrumbado los símbolos que ofreció respetar.
En este 2014 el Gobierno está más cerca  de  Sanabria, de Ormachea y de Soza, por tanto, se alejó demasiado de los valores que dijo que iba a defender.

Carlos Toranzo Roca es economista.

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