Atando cabos

Salarios y redistribución

Rodolfo Erostegui T.
lunes, 24 de marzo de 2014 · 20:17
La negociación sobre el salario debe constituirse en un pretexto de los tres actores sociales sobre la creación de empleo digno y sobre la distribución equitativa del  ingreso nacional. Pero generalmente se enfrascan en discusiones sobre el monto que se tiene que aumentar al salario. Este año parece que no será diferente.
En las últimas semanas se conocieron, por varios medios de comunicación,  las posiciones de los tres  actores sociales respecto de lo que debe ser el  incremento salarial. Si hacemos un resumen,  señalaríamos que la Central Obrera Boliviana (COB) tiene la  disposición de discutir o negociar una política salarial. Considera que un punto de partida debe ser la situación de los salarios de los trabajadores de los países de la región.
  La Confederación de Empresarios expresó su temor  a que la COB y el Gobierno suscriban un acuerdo político antes que técnico y que un 7% sería un incremento adecuado. La Confederación de Fabriles considera que el salario debe subir en un 20% y el mínimo debe pasar de 1.200 a 2.000 bolivianos mensuales.
Por su lado, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) piensa que no se debe pensar en un aumento desmedido de los salarios, porque puede atentar contra la creación de  empleos. Sin embargo, los industriales ratifican la voluntad  para que el incremento salarial se defina en una mesa de negociación tripartita.
 El Gobierno, por declaraciones del ministro de Economía,  explicó que todavía no se definió el monto de incremento salarial. También mencionó que está coordinando con el ministro de Trabajo  el diseño de  una estrategia  para hablar con la COB y con los empresarios.
En las últimas dos décadas, el movimiento sindical ha luchado por que el Gobierno fije el nuevo salario en  un monto superior a la inflación. Generalmente lograron pactar un crecimiento similar a los registros de la inflación, otras veces lograron aumentos un tanto superiores al nivel alcanzado por el Índice de Precios al Consumidor. Pero el resultado ha sido que los trabajadores no lograron mejorías en el poder adquisitivo de su salario. Por esta vía, el proceso de concentración de la riqueza se fue quedando en el polo de los más ricos.
Esto se debe a que los trabajadores, los empleadores  y los distintos gobiernos no centraron el debate en la redistribución y en la creación de empleo digno.  De esta manera, los tres actores aludidos perdieron de vista que el salario es fundamentalmente un acto redistributivo y no un acto de reposición de lo que han perdido los salarios.
Por ello es importante introducir en el debate el tema de la productividad. Mediante este concepto se determina el aporte de los trabajadores y del capital en el crecimiento del Producto Interno Bruto.
De este modo, la mejor manera de aumentar los salarios consiste en aumentar la productividad del trabajo. Si la productividad del país sube del 3 al 4% anual per cápita, se debería poder duplicar el nivel general de los salarios en un plazo relativamente corto.
Con esta política se contribuiría a cerrar la brecha de la concentración de la riqueza en pocas manos. Pero el aumento de la productividad no se produce porque un trabajador se mueva más durante la jornada laboral.
  El crecimiento de la productividad es el resultado de la política económica de fomento a la producción, la inversión en nuevas maquinarias, mejoras en los métodos de producción y sobre todo de una gestión más eficaz de las empresas. Pero además para aumentar la productividad se tiene que propiciar un nivel más alto de educación y formación de la mano de obra y sobre todo que los trabajadores sean cada vez más eficientes.
Por ello creo que no es mala idea discutir el cómo producimos y el cómo debemos distribuir el resultado de la actividad económica.


Rodolfo Erostegui T. es experto
en temas laborales.

No es mala ideadiscutir el cómo producimos y el cómo debemos distribuir el resultado de la actividad económica.

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