Pluri-multi

Política oficial: antojos y caprichos

Carlos Toranzo Roca
martes, 15 de abril de 2014 · 19:56
Si el Presidente se antoja un avión carísimo, que atenta contra su verbo de austeridad, decide que el Gobierno se lo compre para que así pueda viajar con la comodidad de jugador del Manchester United, con tripulación extranjera y erogando gastos dispendiosos, que los pasa a la cuenta del Estado.
Y si al austero se le antoja que precisa coches blindados, mueve un dedo para que sus obsecuentes corran apresurados y hagan la compra con dinero de las arcas estatales, justificando que el Presidente puede ser víctima de algún atentado.
Y si a la gran autoridad le sale a flote su alma quinceañera de futbolista, pues contrata a los exmundialistas para jugar partiditos en todo el país, pagando viajes y gastos con dinero del Estado, y, para colmo, reclama la camiseta número 10 que la portaba el jugador de la Selección que le metió un golazo a Brasil,   y éste concede con sonrisa que la 10 la lleve el jefazo, porque ésa es la forma de agradar al jefe. Y si éste se antojó dar de rodillazos al adversario, el árbitro sólo atina a expulsar al agredido para quedar bien con la primera autoridad, ¿autoridad?
 Y así, el dueño del país duerme tranquilo sabiendo que su equipo sigue invicto, a pesar de la seguidilla de partidos que jugó. Pero, para seguir jugando feliz, se dedica a sembrar de canchitas sintéticas buena parte del país, olvidando la salud y la educación, pues para él lo que cuentan son las inauguraciones de las canchitas -que son hechas por los allegados y obsecuentes del Gobierno- y lo que cuenta es que él siga jugando y ganando a los adversarios, apoyado por los exmundialista, muchos de los cuales ya son autoridades nacionales.
Sí, de esa forma la felicidad del Presidente reside en sus partiditos, en sus canchitas hechas con el Evo Cumple, que es una caja negra, nublada de corrupción, sin que la Contraloría ose mirar los gastos que hay en esos antojos de la autoridad.
Pero como el proceso de cambio implica una revolución ética y como los políticos nuevos deben ser sencillos, entonces los antojos adicionales radican en hacer un museo de Orinoca, donde se hará monumentos al nuevo Jesucristo –Vicepresidente dixit– y se inventarán historias originarias que expliquen cómo el mesías debía haber nacido en esa geografía.
Y, claro, en el museo se pondrán murales, fotos de la entronización en el poder del líder, con atuendos tiawanocotas o con vestimentas de incas inventadas exprofeso para  el jefazo,  pero hechas por diseñadoras que exportan sus prendas al imperialismo. Vestimentas y ceremonias que no concuerdan con nada con la historia de los antecedentes de nuestro país.
Pero como su alma de deportista es amplia, uno de los últimos antojos radica en traer el Dakar a Bolivia, para que él reciba a los deportistas y trate de montar algunas motos sacando su mejor sonrisa de recuerdos quinceañeros. Pero como el capricho es internacionalizarse, entonces el antojo es traerse, no un nuevo Dakar, sino a la Cumbre del G77 más China, para lo cual –con dinero del Estado– se pone diligente para ser  no maestro de obras, no se puede rebajar a eso, sino supervisor de las obras que en Santa Cruz hacen los empresarios cruceños con contratos millonarios que no pasan por licitaciones, pues las obras son para el cuasi-cumpleaños del jefazo.
Y ahí andan las dirigencias cruceñas sacando la mejor sonrisa para que el gran líder no los humille por no hacer las obras a tiempo, pues la costumbre de humillar en público es otro de sus deportes preferidos del caudillo, como lo puede atestiguar el ministro de Minería saliente.
Y el gran líder, si se antoja, regala dinero contante y sonante, como lo hizo con organizaciones campesinas, que son sus defensoras acérrimas. Si desea regala lo que le viene en gana a la COB, para que ésta sea cooptada para apoyar al régimen.
Y, en otro momento, se le antojó  dar todo a los cooperativistas, a quienes convirtió en parte de sus milicias de defensa. Pero los antojos y caprichos más continuos radican en regalar todo a los cocaleros, construir aeropuertos para que el Chapare sea la nueva ciudad blanca y exporte droga sin pudor. Si se le antoja les pone fábricas de todo para que él las inaugure, no importando si las maquinarias regaladas funcionen o no.
Así pues, este proceso de cambio nos trajo ese cúmulo de austeridades, de caprichos y antojos del gran líder, que se han convertido en las grandes políticas oficiales del país.

 
Carlos Toranzo Roca es economista.

Este proceso de  cambio nos trajo ese cúmulo de austeridades, de caprichos y antojos del gran líder, que se convirtieron en  grandes políticas.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

104
49

Comentarios

Otras Noticias