Sigue el escándalo de las barcazas

Editorial
miércoles, 16 de abril de 2014 · 20:08
Página Siete denunció en 2012 que el Gobierno boliviano había pagado 26 millones de dólares por adelantado por la compra de 16 barcazas y dos remolcadores chinos para ser usados en los ríos amazónicos del país. Después se denunció que se habían pagado otros tres millones de dólares, también por adelantado, por el transporte hasta un puerto argentino. En total 29 millones de dólares fueron erogados por el Estado sin que se hayan obtenido los bienes adquiridos. Es un escándalo de corrupción de enormes proporciones que el Gobierno ha tomado con tranquilidad.
Los contratos se realizaron en descubierto, es decir sin una garantía de letra de cambio internacional. Encima de todo, la empresa constructora quebró y no pagó al astillero por el elevado costo de almacenaje, que superaba  en 2013 los tres millones de dólares. La cifra ha aumentado hasta hoy debido al paso del tiempo, los intereses y las multas. Hoy no hay cómo obligar al astillero a entregar esos bienes. El Ejecutivo informó recientemente que un tribunal chino resolvió "irrevocablemente” rematar las 16 barcazas y los dos remolcadores, aunque no existe para ello todavía una fecha.
La Empresa Naviera de Bolivia (Enabol), que ordenó construir las barcazas, está intentando encontrar una manera legal para salir del entuerto. No lo ha logrado en los últimos tres años, desde que supo del problema (aunque el tema fue revelado en 2012).
Por ejemplo, busca que empresas paguen por adelantado los servicios de transporte que lograrían alquilando las barcazas y remolcadores; esos pagos por adelantado servirían para pagar el almacenaje. El ministro de Defensa, Rubén Saavedra, informó que Enabol está intentando crear la empresa que ofrecería, por adelantado, los servicios de transporte.
Las autoridades han iniciado un proceso penal en contra de los responsables de Enabol. Tres exfuncionarios, entre ellos el principal inculpado, el que fue gerente general de Enabol, almirante Freddy Alberto Ballesteros, están detenidos en el penal de San Pedro y otros dos guardan detención domiciliaria. Lo extraño es que no se haya realizado una investigación en otro flanco importante, el Banco Central de Bolivia y cómo es que esa entidad permitió que se venza la primera letra de garantía internacional y no se renovara a tiempo. Esa falta de profesionalismo (o demostración de irregularidad) es la que finalmente hizo que las barcazas y remolcadores no hayan podido ser recuperadas hasta ahora.

Lamentablemente, éste es uno de los tantos escándalos de corrupción que envuelven a autoridades nacionales.

El Ejecutivo informó que un tribunal chino resolvió rematar las 16 barcazas y los dos remolcadores, aunque no existe todavía una fecha para ello.

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