Vamos a andar

Cría cuervos…

Rafael Puente
jueves, 03 de abril de 2014 · 20:35
Parece que la cosa empezó en Sucre, cuando, tras la renuncia de Carlos Mesa, los parlamentarios neoliberales convocaron al Congreso en la capital para elegir nuevo Presidente sin que molestaran las organizaciones sociales de La Paz. Ahí fue que el tiro les salió por la culata y acabaron escapándose por los techos de sus hoteles, y uno de los protagonistas sociales de esa jornada -tal vez el más sorprendente- fueron los "cooperativistas” mineros. Parece que fue a partir de ese momento que el presidente Evo vio en ellos a un aliado político imprescindible. Y empezó la cría de cuervos.
Recordemos que el primer ministro de Minería fue un "cooperativista” -el que nos llevó al trágico enfrentamiento de Huanuni-. Ese error no se volvió a cometer, pero los siguientes ministros no dejaron de favorecer permanentemente a los "cooperativistas”, hasta que éstos llegaron a ser el actor central de la producción minera (con 119 mil trabajadores, frente a 8.000 de la minería privada y 7.500 de la estatal).
Las concesiones a las "cooperativas” no dejaron nunca de crecer (sólo la Río Orton tiene más de 10.000 hectáreas y la Tahuamanu más de 7.000). Por lo demás, su pago de regalías quedó reducido a un 2,5% (en lugar del 8% establecido para las demás empresas mineras), etcétera.
Todo esto ya era insostenible y peligroso, ya que -como todo el mundo sabe- las "cooperativas” mineras no tienen nada de cooperativas; en realidad son empresas, cuyos dueños son los llamados "socios” (y ni siquiera todos) que manejan y explotan a una enorme masa de obreros que no tienen ni seguro social, ni seguro industrial, ni jubilación, ni nada. Y ni siquiera hablamos de las mujeres y del trabajo infantil. Es decir, son empresas de capitalistas del más primitivo estilo explotador, del que se supone que este nuevo Estado Plurinacional quiere liberarse.
El último error del Gobierno -felizmente ahora reconocido por algunos de sus miembros- fue permitir que los propios "cooperativistas” redactaran el nuevo proyecto de Ley de Minería, y confiaron tan ciegamente en sus implacables aliados que dicho proyecto fue enviado a la Asamblea Legislativa para que lo promulgara sin modificaciones.
Pero los diputados no pudieron menos que descubrir algunos de sus muchos contenidos inconstitucionales y se vieron obligados a hacer algunas correcciones (realmente muy pocas). La más significativa fue anular la potestad que el proyecto de ley reconocía a empresas privadas y cooperativas para suscribir contratos "con otros actores productivos mineros” (por ejemplo las transnacionales), potestad que por Constitución sólo corresponde al Estado.
Frente a esta "agresión” a sus interminables intereses, los "cooperativistas” empiezan a bloquear carreteras, agreden y secuestran a policías (no es que los policías sean mansas palomas, pero a fin de cuentas estaban cumpliendo su deber de desbloquear) y provocan enfrentamientos que ocasionan la muerte de dos mineros (me atrevo a suponer que los muertos no pertenecían al grupo de los poderosos "socios” de las cooperativas y dirigentes de Fencomin, sino al de los humildes trabajadores mal asalariados y obligados a bloquear y dinamitar). En ese momento, el Gobierno decide suspender el tratamiento del absurdo proyecto de ley, pero los "cooperativistas” siguen movilizados…
No les basta que el proyecto de ley aprobado en Diputados mantuviera sus privilegios en términos de impuestos y regalías -¡basándose en el supuesto de que las cooperativas mineras son entidades sin fines de lucro!-; no les basta que sus proyectos quedaran exentos de todo control de impacto ambiental; no les basta que sus intereses corporativos estuvieran por encima de territorios indígenas y de parques nacionales; no les basta que ese proyecto de ley prohibiera y penalizara toda protesta social contra emprendimientos mineros. No. Quieren, además -pese a los dos muertos y el medio centenar de heridos- ocupar ellos el lugar del Estado. ¿No son los cuervos que pretenden comerse los ojos de quienes los vienen criando y mimando?
Ojalá nos sirva de lección.

Rafael Puente es miembro del Colectivo Urbano por el Cambio (CUECA) de Cochabamba.

  No les basta   que el proyecto de ley aprobado en Diputados mantuviera sus privilegios en términos de impuestos y regalías.
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