Desde la tierra

La cultura nos hará libres

Lupe Cajías
viernes, 23 de mayo de 2014 · 20:44
José Martí, el inspirador de la Revolución Cubana, repetía que la educación fortalece el decoro personal. Líber Forti, asesor del proletariado ilustrado boliviano, alentó la consigna anarquista en los sindicatos: sólo la cultura nos hará libres. Una utopía que la noche del pasado sábado pareció ser realidad en las calles paceñas repletas de familias disfrutando la larguísima noche de museos.
 Es difícil determinar en qué momento y por qué se dan circunstancias colectivas que generan ambientes tan contradictorios a lo cotidiano. El espíritu "pumakatari” (o como ya los jóvenes conjugaron "pumakatareando”) se contagió en las interminables filas para ingresar a los casi 100 locales que abrieron sus puertas para ofrecer exposiciones, música en vivo, conferencias, performances.
 "Pase usted”. "No, siga usted”. "Usted está con sus wawas”. "Sí, pero usted estaba antes”. "Bueno, gracias. Qué disfrute su noche de museos”. "Usted también, nos falta mucho todavía”, y nos sonreímos en un atardecer que dejó de ser frío. La esencia pluri-multi de La Paz corría en los ríos de gente que desde las laderas llegaban al Museo de las Muñecas en Sopocachi, o desde el sur compraban artesanías en la Jaén.
 El pueblo estaba unido. La Policía no sólo abrió sus puertas a los repositorios de casos emblemáticos, algo truculentos, sino que ofreció conciertos con gente invitada y su propio coro y el grupo Verde Olivo. Elegantes cadetes compartían con gremiales la lírica voz de Beatriz Méndez.
 Atentos militares no se agotaron de recibir a cientos de ciudadanos que querían conocer la historia de las Fuerzas Armadas de Bolivia, los héroes y mártires de la historia. La Naval dio  lecciones gratuitas de historia para abuelos y nietos.
 La plaza Murillo estaba alborotada, esta vez no por protestas, sino por proyecciones gratuitas de cortos bolivianos y música en vivo. El Palacio Chico, el MUSEF y los museos municipales fueron los más concurridos.
 Destaco el inmenso esfuerzo de la CAF, sus autoridades y su personal, que preparó una oferta moderna y completa. Tardé dos horas en disfrutar el concierto de la banda Rodolfo Laruta y la Sonora Final Los Andes, la exposición sobre los chipayas, las 15 minihistorias de fotógrafos bolivianos y latinoamericanos, y el sorprendente mapping  de Adriana Bravo. Aplausos para el programa del Círculo de la Unión que alternó pintura, teatro y danza.
 Este año se sumó el municipio de El Alto y Luis Revilla ofreció apoyo a las alcaldías que quieran imitar esta noche cultural; vale la pena intentarlo en todo el país.

Lupe Cajías es historiadora

 y periodista.

Este año se   sumó el municipio de El Alto y Luis Revilla ofreció apoyo a las alcaldías que quieran imitar esta noche cultural.

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