Puerto pobre

Flavio Machicado Saravia
viernes, 30 de enero de 2015 · 21:23
Con una agenda siempre ambiciosa, los jefes de Estado de toda América Latina se reúnen en Costa Rica. En esta tercera reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) el tema dominante nuevamente fue Cuba, con la salvedad de que ahora se incorpora a la independencia de Puerto Rico del imperio americano como la nueva causa "bolivariana”. Pereciera que con Cuba, ahora arrimándose a Washington, necesitan otro mártir en la batalla del Libertador por independizar al continente.
Los fenómenos económicos son como la guerra. Se conoce su inicio y sus principales detalles, pero no se sabe cómo pueden terminar. En la economía y guerras existe una tendencia a multiplicar los efectos mediante innumerables redes de propagación e influencia. En la economía lo que impacta, al final de cuentas, es el comportamiento humano que, en última instancia, es multifacético y contradictorio.
En circunstancias cuando el ciclo de bonanza del eje bolivariano se torna gris, el discurso de "integración” americana debería incluir a la primera economía del planeta. Claman, después de todo, por el derecho cubano de hacer "business” con EEUU.
Desde el Consenso de Viña del Mar, en los años 70, los latinoamericanos hicimos todo lo posible por concertar nuestras políticas internas para librarnos de la influencia del norte. Pero la lógica de integración económica, que gobierna actualmente la dinámica de desarrollo, obliga a todo país coherente con su propósito de sacar a su pueblo de la pobreza, a seguir por el camino del entendimiento o de la buena vecindad con el imperio. La economía no entiende la retórica de integración antojadiza.
Pintar a los portorriqueños como privados de libertad, desarrollo y derechos, mientras que Cuba sigue siendo dibujada como la perla de la democracia en el Caribe es retorcer hasta la imaginación. En nuestro continente debemos retornar a la cordura y a la institucionalidad para enfrentar los retos que se presentarán en el mundo del siglo XXI, un siglo que ha empezado con serios síntomas de descomposición social y económica.
Gracias a la tecnología de pizarra bituminosa, dentro de un año Estados Unidos podrá exportar un millón de barriles de petróleo y producir 12 millones de barriles por día. Si ello sucede, la geopolítica de la energía también se transformará. A ello se le debe sumar el advenimiento de la energía no contaminante, tan urgente como necesaria para evitar el colapso planetario. El avance de la tecnología tendrá nuevamente la última palabra, así como quienes la poseen.
Mientras el mundo se moderniza e integra, Brasil aleja inversionistas, amén de la corrupción en Petrobras.  En Argentina el aparato judicial está en descomposición y se asesinan a fiscales. En Venezuela vemos las patas cortas de la retórica populista. En México el propio partido gobernante se opuso a la reforma energética cuando era  oposición. Ahora la reforma llega cuando el precio del petróleo es poco atractivo para inversionistas. En Bolivia el debate serio y profundo respecto a nuestra vulnerabilidad económica es reemplazado con pociones dignas de Harry Potter. Al igual que en Argentina, Cuba y Venezuela, nuestro sistema judicial acusa deficiencias y una dependencia del Poder Ejecutivo que raya en una crisis moral.
Temas coyunturales de cada nación no pueden ser tratados en la CELAC. Lo que sí pudiese haberse discutido es la estrategia en común que tanto pregonan los bolivarianos de "integración” y de una "patria grande”. Esa integración se dará en el campo económico y la patria será próspera en la medida que haga a un lado la retórica populista, y ponga al frente el bienestar del pueblo, que necesita empleos, no discursos revolucionarios. El PIB per cápita de Puerto Rico es de 28.529 dólares. Los cubanos, en contraste, no deben saber ni cuánto realmente ganan.
Ahora falta ver el segundo capítulo en la OEA, donde Estados Unidos y Cuba se sentarán en una mesa, por primera vez en décadas, como potenciales socios comerciales y no como enemigos.
 
Flavio Machicado Saravia es miembro de Número de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

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