La solvencia de Mesa y la estrategia de Chile

Editorial
miércoles, 30 de septiembre de 2015 · 20:51
La intervención del vocero de la Causa Marítima, Carlos Mesa, en el programa El informante, de Televisión Nacional de Chile, ha sido, además de solvente, pedagógica  y precisa, una oportunidad para que los bolivianos nos percatemos del rumbo que adoptarán la prensa y la élite política chilena en los próximos meses,  después del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) que se declaró competente para tratar la demanda boliviana ante Chile.
Tras una semana del fallo de La Haya, el vocero y expresidente Mesa fue invitado a un programa de alto rating en la televisión estatal chilena,    al que también asistieron dos excancilleres de ese país, José Miguel Insulza y Hernán Felipe Errázuriz. Ambos  estaban en el público durante la entrevista  y luego conversaron con  el conductor del programa, el periodista Juan Manuel Astorga.
En una entrevista preparada para desarmar al invitado y a la posición boliviana, el Vocero hizo una atinada y brillante defensa de la causa marítima, demostró su conocimiento histórico, sus dotes discursivas, su experiencia mediática y principalmente su capacidad de argumentar cualquier detalle que concierna a la demanda  boliviana. Demostró también, por añadidura, que en la etapa actual, después de declararse competente la CIJ para tratar el tema, la estrategia comunicacional boliviana es más importante que nunca y que es Mesa la persona más idónea para conducirla.
Aunque el programa mostró a un público adusto y preocupado, y a dos excancilleres totalmente refractarios a la posición boliviana, el haber llegado de esta forma a la opinión pública chilena no sólo ha sido oportuno sino que debe ser parte permanente del trabajo del Vocero y del equipo boliviano en los próximos meses.
Mesa hizo afirmaciones importantes de ser compartidas con el público chileno: que Bolivia no busca vulnerar el Tratado de 1904; que los ofrecimientos chilenos a lo largo del último siglo son tangibles y crean la evidencia de lo que se denomina "derecho expectaticio”; que la salida soberana -que deberá ser definida en una eventual negociación- partió de Chile como propuesta aunque resta definir y precisar sus condiciones; que Bolivia se someterá al fallo de la CIJ cualquiera que sea y, no menos importante, que la demanda boliviana no se reduce a la Corte y al fallo que ésta determine sino que es un causa nacional e histórica que es y seguirá siendo una prioridad nacional.
Pero, más allá de la satisfacción que sintió el país ante la acertada defensa realizada por el expresidente Mesa, quedó en todos la percepción que desde Chile se debe esperar en los próximos meses una estrategia agresiva, que anule inclusive la validez y legitimidad de los fallos de la CIJ -Errázuriz se refirió a ella como "una Corte política” y que "está haciendo mucho daño”- y  no esté dispuesta a  un diálogo abierto y fructífero.
Aunque simultáneamente el presidente Evo Morales informó que en su breve encuentro con la Presidenta de Chile en Nueva York  notó un "cierto interés en conversar” -recordemos que luego del fallo, Evo Morales invitó a las autoridades chilenas al diálogo-, está claro que en las autoridades y líderes de opinión de ese país está por ahora ganando terreno la posición más dura y conservadora: la de negar a Bolivia cualquier posibilidad de arreglo que implique un retorno soberano al océano Pacífico.
Las amenazas de que Chile pueda incluso dejar el Pacto de Bogotá -también salidas de la boca del excanciller Errázuriz- muestran cuán poco flexible es el ánimo en ese país  para acatar una futura negociación de "buena fe” con Bolivia.
 Afortunadamente, la argumentación boliviana ha conseguido posicionar la idea de que  el diálogo abierto es la mejor apuesta  para resolver este diferendo histórico y  aunque  Chile esté inclinándose por retomar su posición de inflexibilidad y autoritarismo, Bolivia ha conquistado un inmejorable apoyo internacional.
La presencia y voz del expresidente y  vocero de la causa marítima,  Carlos Mesa, refuerza precisamente este concepto.

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