Sabia fórmula: Acta de Brasilia de 1998

viernes, 13 de noviembre de 2015 · 00:00
El conflicto entre   el Perú y Ecuador  se inició desde la separación de los países que conformaron la Gran Colombia. Desde 1830, nunca se llegó a un tratado específico, las complicadas relaciones  entre ambos países por la demarcación fronteriza no se resolvió con el Tratado de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro de 1942.
Ecuador cuestionó el acuerdo entero y la frontera quedó sin hitos de demarcación en 78 kilómetros, en una zona que llegaba hasta el río Marañón. Los enfrentamientos diplomáticos y bélicos continuaron por más de 50 años. Ecuador insistía en un acceso directo al río Amazonas vía el Marañón y el Perú esgrimía argumentos históricos y jurídicos para impedirlo.
En 1998  surgió una "sabia fórmula que resolvió el problema”, la historia que conduciría a la solución del litigio fronterizo se inició el 17 de febrero de 1995, con la Declaración de Paz de Itamaraty.
Los Estados concernidos acordaron un cese de fuego, el retiro de tropas ecuatorianas de territorio peruano, el establecimiento de una misión de observadores y el compromiso de continuar las negociaciones para llegar a la solución definitiva. Los presidentes Fujimori y Mahuad  dirigieron el 8 de octubre de 1998, por separado, una carta al presidente del Brasil, Cardoso, en la que hicieron referencia a la Declaración de Paz de Itamaraty de 1995 y a los acuerdos alcanzados a base de la Declaración de Brasilia de 1997, señalando que a pesar de todo ello, no habían podido encontrar una fórmula aceptable para fijar la frontera, de acuerdo con el Tratado de Paz de 1942, razón por la que solicitaron a los países garantes una propuesta.
 El 10 de octubre de 1998, el presidente Cardoso respondió: Los garantes emitirían una propuesta para finalizar el problema fronterizo pero antes -y sin conocerla- los congresos de ambos países tendrían que hacerla vinculante, paso definitivo que dieron aprobando el procedimiento planteado.
 El 23 de octubre de 1998  llegó a Lima y a Quito una carta de los cuatro garantes: Menem, de Argentina; Cardoso, de Brasil; Frei, de Chile, y Clinton, de Estados Unidos. La demarcación fronteriza se ejecutaría de acuerdo con las opiniones de los expertos designados por los garantes, en cumplimiento de la Declaración de Brasilia del 26 de noviembre de 1997.
 Perú daría en propiedad privada al Ecuador un área de un kilómetro cuadrado, en cuyo centro se encontraba el territorio peruano denominado Tiwinza, lugar de intensas luchas entre ambos países en 1995. Los ecuatorianos podrían transitar libremente por una única vía pública de hasta cinco metros de ancho, que conectaría con el territorio ecuatoriano.
 Lo particular es que se había previsto que la "fórmula vinculante” sería llevada al papa Juan Pablo II para su bendición. Un 26 de octubre de 1998, los presidentes Fujimori y Mahuad, junto a sus cancilleres, sellaron un acuerdo de paz denominado Acta Presidencial de Brasilia, que sentó las bases sólidas para la construcción sostenida de confianza mutua, resultado de la real voluntad política de Perú y Ecuador que permitió superar 168 años de contienda fronteriza e iniciar una era de cooperación, integración y desarrollo mutuo.
 En prospectiva, Bolivia debería, a través de las instancias competentes, tener en cuenta, entre otros casos, el complejo proceso de negociación peruano–ecuatoriano –salvando sus particularidades- para hacer frente a una negociación con Chile.

Marco Antonio Barroso Mendizábal es abogado, diplomático y catedrático.

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