COP21: semana clave de negociaciones

martes, 8 de diciembre de 2015 · 00:00
La Cumbre del Clima en París encara una semana clave para el éxito de la propia reunión climática, pero también para el futuro del planeta que compartimos 7.000 millones de personas. La humanidad espera alcanzar un acuerdo ambicioso, jurídicamente vinculante y sometido a sistemas de transparencia, y verificación internacional, un cambio de paradigma en nuestra forma de producir energía y de aplicarla al transporte y a todos los aspectos de nuestra vida cotidiana.
El sábado 5 de diciembre, las delegaciones de los 196 países presentes en la reunión, auspiciada por la ONU, dieron un paso firme hacia adelante aceptando, por unanimidad, las 43 páginas en las que se ha quedado, tras los tiras y aflojas de los negociadores, el borrador del acuerdo que hay ahora mismo sobre la mesa y que tenía 100 páginas a principios de año. Las decisiones más duras están aún por tomar, los negociadores dejan paso durante los próximos días a los ministros correspondientes -en ocasiones de Exteriores, Medio Ambiente, Energía- para pulir los flecos pendientes, que son muchos y complicados.
En este tipo de textos, que deben ser aprobados por las delegaciones de casi 200 países, los corchetes son fundamentales, en ellos se contemplan las distintas opciones de redacción del texto que unos y otros querrían, y que deben ser discutidas y aceptadas, una a una, por todos los Estados involucrados, máxime si del borrador actual aún quedan más de 900 corchetes sobre los que negociar, lo que deja abierta la puerta a cientos de posibles acuerdos.
Algunos países desarrollados, como los de la Unión Europea (UE), apuestan por acabar con el uso de combustibles fósiles para la generación de electricidad en el año 2050; otro grupo de países, liderados por China, prefieren dejarlo en una tibia promesa de cambiar paulatinamente hacia una economía baja en carbono a lo largo de este siglo. Entre los grandes escollos a resolver destacan: la financiación a largo plazo del fondo de 100.000 millones de dólares anuales para políticas de cambio climático destinado a los países en desarrollo ya contemplado para el año 2020. A la fecha se han aportado 62.000 millones de dólares, de los cuales 14.500 de ellos los ha puesto la UE y la forma de verificar el cumplimiento de los compromisos de cada país.
Quien cumple exige y la UE, con autoridad moral, reclama transparencia, rendición de cuentas y pide que se permita a la ONU acceder a los datos nacionales de emisiones, algo a lo que China se opone. La creación del marco legal que regule estos aspectos clave de la financiación o de los sistemas de verificación está aún entre los corchetes que los ministros tendrán que despejar antes del 11 de diciembre, si de verdad se quiere que de París salgan las líneas maestras que permitan limitar el aumento de la temperatura global a 2° C antes de final del siglo.
Ante esas barreras se ha superado la dicotomía de países en desarrollo y desarrollados, "todos tenemos que reducir las emisiones, hay caminos diferenciados, según las posibilidades de cada país, pero un único objetivo común”. Varios negociadores y observadores precisaron que se avizora un acuerdo exitoso; sin embargo, el texto no contendrá medidas específicas u objetivos concretos impuestos para los distintos países. Ello es algo que tendrá que ser resuelto a nivel nacional por cada país y lo mismo sucederá con la vinculación jurídica que cada país le dé al acuerdo.  

Marco Antonio Barroso
 Mendizábal es abogado, diplomático y catedrático.

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