La curva de Laffer laboral: sube el salario y baja el empleo formal

Hugo Siles Espada
miércoles, 11 de marzo de 2015 · 20:14
Una fría tarde de otoño de 1974, el célebre economista Arthur Laffer se sentó en un restaurante de la concurrida avenida Pennsylvania, en Washington, con algunos periodistas y políticos prominentes. Tomó una corrugada servilleta de papel y dibujó una curva, de trazo similar al de una campana de parroquia, para mostrar cómo afectan las tasas de impuestos a las recaudaciones tributarias.
Mientras sorbía su humeante taza de café, Laffer explicó a los acuciosos periodistas y solícitos políticos que cuando el Gobierno aumenta la tasa de impuestos, entonces aumentan las recaudaciones fiscales; sin embargo –advirtió- que cuando se continúa aumentando la tasa de impuestos, entonces bajan las recaudaciones.
¿Por qué?, consultó un ilustre periodista del Washington Post.
Laffer agregó que la curva muestra que el incremento de la tasa de impuestos no siempre
conlleva un aumento de la recaudación fiscal. La característica más importante de esta curva reside en que cuando la tasa impositiva es suficientemente alta y si se sube aún más, los ingresos recaudados pueden terminar disminuyendo.
A altas tasas de impuestos, tanto consumidores como productores no estarán dispuestos a consumir o producir, razón por la cual la "facturación” disminuirá y, por ende, las recaudaciones tributarias disminuirán. "El peso muerto de la economía aumentará”. Esto es: descenderá la utilidad –excedente- del productor y del consumidor.
El reciente anuncio de 8,5% de incremento salarial y de 15% al Salario Mínimo Nacional (SMN) se asemeja a una curva de Laffer Laboral; es decir, a medida que se va incrementando el salario -sin incrementos en la productividad laboral-, entonces va aumentando la creación de empleo formal hasta un punto donde, si se continúa aumentando el salario, la creación de empleo formal irá descendiendo.
Y la razón básica es clara: los incrementos salariales continuos sin aumentos en la productividad laboral aumentan los costos laborales y disminuyen las utilidades –flujo de caja neto-  de las empresas. En consecuencia, desciende la disposición de las empresas  para contratar nuevos trabajadores formales.
Los nuevos entrantes al mercado laboral –profesionales, egresados y otros- encontrarán dificultades para conseguir un empleo formal por el incremento salarial que aumenta los costos laborales para las empresas formales, las cuales tienen que competir en el mercado local con la informalidad y el contrabando, y en el mercado internacional con altos niveles de productividad.
En los últimos dos años (2013 y 2014) el incremento salarial fue del 10% y el incremento al SMN fue del 20%.  Entre 2005 y 2014 el incremento salarial pasó de 440 a 1.440 bolivianos, y en 2015 a 1.656 bolivianos.  Existe un incremento nominal del salario del 227% y un incremento real del salario del 86%, lo cual tiene un efecto sobre el bono de antigüedad y las asignaciones familiares (lactancia). Asimismo, el segundo aguinaldo representa un egreso adicional de 8,3% en la planilla de las empresas.
En Bolivia los incrementos salariales que decretan las autoridades públicas llegan a  dos de cada 10 trabajadores. Los trabajadores formales que gozan de seguridad de corto y largo plazo (contribuciones a las AFP y Caja de Salud), que contribuyen con impuestos, que están amparados por el Ministerio de Trabajo, etcétera,  son sólo dos de cada 10.
Existen ocho de cada 10 trabajadores que operan en el mercado informal laboral y están sujetos al libre albedrío de la oferta y la demanda con salarios, incluso, por debajo del SMN.
El incremento salarial debe ser la expresión de una política salarial global que genere trabajo digno, competitividad y sostenibilidad de las empresas, universalización de las medidas salariales entre sector formal e informal, impulso a la inversión y producción, expresión del diálogo tripartito gobierno-trabajadores-empleadores.
En definitiva, que contribuya al crecimiento y desarrollo nacional. La "política salarial” que se circunscriba a aumentar el salario por encima de la tasa de inflación tiene problemas de visión económica y es recesiva.
Tanto la Central Obrera Boliviana como el sector privado manifestaron la necesidad de una política salarial de mediano y largo plazo. Se continúa imponiendo un diálogo tripartito para abordar una política salarial.
 
Hugo Siles Espada  es economista y comunicador social

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