Regreso de Irán a la escena internacional

sábado, 23 de enero de 2016 · 00:00
Barack Hussein Obama II, conocido como Barack Obama, presidente de Estados Unidos, presentó el acuerdo nuclear con la República Islámica de Irán como uno de los hitos de su segundo mandato. No le faltaba razón. Con dicho acuerdo, Estados Unidos y la comunidad internacional se aseguran de que Irán no podrá obtener la bomba atómica o al menos no tan de prisa, como la podía haber conseguido con los elementos de los que disponía hace menos de un año, y de los que ya no dispone.

Irán ha logrado beneficios en este acuerdo. El principal es el levantamiento de las sanciones que asfixiaban su economía, paralizaban su comercio exterior con el mundo occidental y lo habían reducido a la condición de paria en la escena internacional. El acuerdo hoy le permite recuperar el acceso a unos 100 mil  millones de dólares que tenía bloqueados más allá de sus fronteras, pero, sobre todo, recuperó la capacidad exportadora como país productor de petróleo.

Las restricciones que ha sufrido en este terreno le han causado, desde 2012, un lucro cesante de hasta 160 mil  millones de dólares. Irán se apresta a recuperar el tiempo perdido. En esa línea, esta semana ordenó incrementar su producción en medio millón de barriles diarios para engrosar su cuota de mercado y  hacerlo cuanto antes, aun a costa de contribuir a la caída de precios del crudo, que ha bajado un 75% en el último año y medio, y que anda ya por debajo de los 28 dólares por barril. Incluso así se calcula que el petróleo, una vez anuladas las sanciones, puede dar a Irán 10.000 millones de dólares anuales más.

El acuerdo alcanzado en Viena tiene aspectos tranquilizadores, por cuanto priva a Irán de poseer un arma muy peligrosa, pero sus consecuencias no son sólo positivas. En lo que se refiere a Arabia Saudí e Israel hay rechazo.

Arabia Saudí porque Irán es la potencia política con la que rivaliza por el control de la región. El rechazo también es por motivos económicos: la bolsa saudí ha caído, en lo que va del año, un 20%, por la baja del crudo; mientras que la iraní ha subido tras el acuerdo, esto ante las buenas  expectativas que le ofrece su vuelta a los mercados de carburantes.

Con el reciente acuerdo suscrito, Estados Unidos  consiguió mejorar sus relaciones con Irán. Un país preocupado, como Estados Unidos, por los avances del Estado Islámico y los problemas que eso comporta para la seguridad en la región, logró allanar sus exportaciones hacia un país con casi 80 millones de habitantes, que ahora dispondrá de más recursos, por lo que estarán mejor dispuestos para el consumo.

Esto permitirá a Estados Unidos expandir un poco más su abanico de aliados en la zona. Un papel en el que tanto Arabia Saudí como Israel ocupan posiciones destacadas desde hace muchos años. Pero deberá templar ahora, a objeto de rebajar el enojo que el acuerdo les ha causado.

Las relaciones entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán, largamente perfiladas con el escoplo de la desconfianza y el odio recíprocos, han sido en los últimos decenios muy malas, en particular a partir de la crisis de los rehenes que se inició en 1979. Sin duda, el tiempo quizás, el mejor escultor, explica la notable mejoría de las relaciones. También el que los presidentes que alimentaron el desencuentro fueron sustituidos por otros más dados a la diplomacia: Bush por Obama y Ahmadineyad por Hasán Rouhaní.

El acuerdo es mínimamente alentador, pretende aminorar el potencial explosivo de Oriente Medio.

Marco Antonio Barroso Mendizábal es abogado, diplomático y catedrático.

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